El primer ministro griego abandonó el jueves su explosivo plan para someter a plebiscito el acuerdo de rescate europeo, lo que mantiene a flote su gobierno, pero deja una gran agitación en el país y la zona euro.

El primer ministro George Papandreou dio marcha atrás al plan luego de una rebelión al interior de su partido, el Socialista, sobre el referéndum. Pero hizo caso omiso a los reiterados llamados a que renuncie y convoque a elecciones.

El caos persiste en el país que acuñó el término: Papandreou enfrenta el viernes un crucial voto de confianza en su gobierno mientras la rebelión socialista todavía resuena. Y la oposición conservadora no fue aplacada e insiste en su renuncia.

Mientras tanto, el costo del crédito para Grecia se disparó: el rendimiento de los bonos griegos a 10 años excedió 31%. En comparación, Alemania paga 2%.

Papandreou provocó una crisis global el lunes cuando anunció que sometería a plebiscito el nuevo acuerdo europeo forjado para reducir las enormes deudas griegas, un acuerdo arduamente discutido que tomó meses de negociaciones.

La idea horrorizó a otros miembros de la Unión Europea, a los acreedores de Grecia y a los mercados financieros mundiales, que se desplomaron lastrados por el nerviosismo ante la posibilidad de que Grecia caiga en el impago de su deuda o abandone la eurozona.

Papandreou fue convocado a una reunión europea de emergencia en Cannes, Francia, el miércoles por la noche, donde los gobernantes de Francia y Alemania dijeron, visiblemente enojados, que cualquier referéndum sería en realidad una pregunta sobre si Grecia se mantenía dentro del grupo de 17 naciones que comparten el euro como moneda común. También dejaron en suspenso el siguiente y vital abono del actual plan de rescate de Grecia hasta después de que se realizara la votación.

Un funcionario del Ministerio de Finanzas griego dijo a la AP que Grecia tiene dinero para llegar hasta mediados de diciembre. Después de eso, sin el desembolso de los 8.000 millones de euros (11.000 millones de dólares), lo más probable es que Grecia sea incapaz de pagar su deuda, o las pensiones y los salarios.

El ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, acompañó a Papandreou a la Riviera Francesa, pero lideró una revuelta contra la idea del referéndum a su regreso a Atenas, antes del amanecer del jueves.

Con la pertenencia de Grecia a la zona euro y el salvavidas del préstamo en peligro, aumentó la presión para que Papandreou dimitiera. La oposición conservadora e incluso sus propios diputados pidieron la creación de un gobierno de transición para aprobar el nuevo acuerdo europeo sobre la deuda.

Venizelos dijo que, dado que la oposición ahora indica que apoyaría el acuerdo europeo, un referéndum ya no era necesario.

"El gobierno se fue a Cannes con la posición de que si el consenso necesario se forma, no habrá necesidad de celebrar un referéndum", dijo. "Hay que destacar el hecho de que hay una posibilidad de consenso".

Agregó que el nuevo acuerdo sobre la deuda se presentaría al Parlamento bajo un procedimiento que requiere una mayoría calificada con el voto a favor de al menos 180 de los 300 legisladores. Como los socialistas en el gobierno tienen 152 escaños, el acuerdo sólo será aprobado si la oposición también vota a favor.

Sin embargo, el líder de la oposición conservadora Antonis Samaras rápidamente disipó cualquier impresión de unidad, al señalar que él ya había estado de acuerdo en apoyar el vital acuerdo, y exigió elecciones.

Papandreou "casi destroza el universo supuestamente para convencerme de estar de acuerdo con algo que yo ya había dicho que era inevitable", dijo en el parlamento más tarde el jueves, durante un debate sobre el próximo voto de confianza.

"El señor Papandreou finge que no entendió lo que le dije", manifestó. "Lo insto a que renuncie".

Samaras después se retiró del debate acompañado de sus legisladores en un gesto dramático, sin indicar si votaría a favor del acuerdo.

El nuevo acuerdo de la deuda de Grecia le daría al país 100.000 millones de euros (138.000 millones de dólares) extra en préstamos de rescate del resto de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional — adicionales a los 110.000 millones de euros que le fueron concedidos el año pasado_. Además, los bancos privados perdonarían a Grecia 50% del dinero que aún les debe. El objetivo es reducir las enormes deudas de Grecia hasta el punto en que el país pueda manejar sus finanzas sin necesidad de rescates constantes.