El Partido Nacional (centro derecha) aventaja al Partido Laborista (centro izquierda) en los sondeos de intención de voto publicados hoy sobre las elecciones que Nueva Zelanda celebrará el 26 de noviembre.

Celebrados dos debates televisivos entre el primer ministro neozelandés, John Key, y el candidato laborista, Phil Goff, y cinco días de campaña, el Nacional se distancia en las encuestas, con un porcentaje de voto de entre el 54,2 (DigiPoll) y el 56 por ciento (ONE News Colmar Brunton), del Laborista, que queda con entre el 29,1 (DigiPoll) y el 30 por ciento (ONE News).

Es la primera vez que el laborismo baja del listón del 30 por ciento en los sondeos de intención de voto en DigiPoll desde que comenzaron a salir, hace doce años.

Este resultado concede 67 diputados a la agrupación del primer ministro (9 más que en 2008), 36 a Laboristas (-7), 13 a Verdes (+4), 4 a Maorí; y uno a Nueva Zelanda Primero, Conservadores, Acta, Futuro Unido y Mana.

De cumplirse, Key gobernará los próximos tres años de su mandato con mayoría y sin necesidad de alianza parlamentarias, como en la legislatura pasada.

El partido gobernante comenzó su campaña electoral el domingo y al día siguiente participó en el primer debate televisivo con el candidato laborista, y anoche se celebró un segundo.

"Yo creo que los neozelandeses están muy preocupados por lo que vieron de Phil Goff anoche (...) no puede ir por ahí diciendo que van a equilibrar las cuentas (...) si van a equilibrar las cuentas tendrán que sacar un nuevo impuesto", destacó Key hoy durante un mitin.

El líder del Nacional asegura que los laboristas necesitarán encontrar 14.000 millones de dólares para cumplir sus promesas electorales.

Goff opinó que los dos debates televisados han estado igualados, aunque admitió que Key le venció por la mano en el terreno económico.

"Hemos ganado en (la reconstrucción de) el terremoto de Christchurch, y creo que ganamos claramente en la venta de activos y en cómo reducir la brecha entre ricos y pobres en Nueva Zelanda", señaló el líder laborista.

La economía es la principal preocupación de la mayoría de los neozelandeses en estas elecciones, cuando cede el crecimiento económico, el déficit público se ha disparado, principalmente por el coste que supone la reconstrucción de Christchurch tras el seísmo del pasado febrero, y el desempleo ha alcanzado altas cotas.