Aunque se crió en el Medio Oriente, Myyas Ahmed al-Quarqaz sólo conocía al órice de Arabia por las estampillas de correos.

El antílope, famoso en la poesía árabe y por sus relación con la leyenda del unicornio, fue cazado hasta casi la extinción.

Sin embargo, en las últimas tres décadas, la especie ha tenido una recuperación notable mediante un programa que se inició en el desierto de Arizona y ha prosperado gracias a las acciones conjuntas de diversos países del golfo árabe.

Hoy día, el órice de Arabia puede ser visto de nuevo en lugares que recuerdan pasajes bíblicos. Estos animales pacen y retozan en los desiertos del Medio Oriente, mientras lucen sus cuernos delgados y graciosos que dieron origen a la leyenda del unicornio.

Una explicación sobre la leyenda es que si estos cuernos son vistos desde cierto ángulo parecen uno sólo y a veces alguno de ellos puede romperse.

Al-Quarqaz, jordano defensor de la naturaleza, ha trabajado con la Agencia del Medio Ambiente de Abu Dhabi para la reintroducción del órice en una región remota de dunas de arena, planicies de grava y lechos de lagos secos a lo largo de la frontera con Arabia Saudí y Omán.

Los primeros 100 animales llegaron en 2007 y su número se elevó a 155. El objetivo es que lleguen a 500. Hay un refugio más pequeño en las afueras de la ciudad vecina de Dubai.

"El órice de Arabia es una de las especies más simbólicas de la región. A donde quiera que se vaya, la gente conoce la especie y la adora", dijo al-Quarqaz, mientras avanzaba hacia una instalación de alimentos en la Zona Protegida del Orice de Arabia en Abu Dabi.

El programa del orice ha inspirado acciones para recuperar las poblaciones del hurón de pies negros y el cóndor de California en Estados Unidos, los tamarinos leones dorados en Brasil, el órix de cuernos de cimitarra en el norte de Africa y el ciervo del padre David en China.

"Esta fue la primera operación para recuperar a un mamífero de talla grande en la vida silvestre y es una historia triunfal clásica de la conservación", dijo David Mallon, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Esta organización, que agrupa a otras con propósitos similares, asegura que unos 1.000 órices de Arabia viven en su hábitat natural y 7.000 en cautiverio, lo cual permite modificar su condición de una especie en peligro crítico a una especie vulnerable.

Durante siglos el órice había sido parte integral de la vida en el Medio Oriente. Los nómadas beduinos lo utilizaban para que los condujera a depósitos de agua. Con la piel del animal se forraban culatas de rifles y con su sangre se trataba picaduras de serpiente y se preparaba un caldo que reducía el dolor de las coyunturas.

Sin embargo, en 1992, con la intensificación de la cacería, su número se había reducido a 200, ante lo cual se estableció un "hato mundial" que incluía tres ejemplares capturados en Yemen, cuatro de colecciones privadas saudíes, uno de la familia gobernante de Kuwait y uno de un Zoológico de Londres.

Al año siguiente, los órices fueron transportados en avión al Zoológico de Phoenix debido a que el terreno de Arizona se parece el hábitat natural de esos animales, según Frank Turkowksi, zoólogo estadounidense en el programa.

Al paso del tiempo se incrementó la población de órices en Phoenix y 10 ejemplares formaron parte de la primera reintroducción de la especie a su hábitat natural que se efectuó en 1980 en un refugio en Omán.

Siguió Arabia Saudí con su propio programa de reintroducción en 1990.

En la actualidad, los órices se encuentran en su estado silvestre o semisilvestre en Bahréin, Israel, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Siria y los Emiratos Arabes Unidos.

"Es gratificante ver que diversos ciudadanos en el mundo se unen para salvar y proteger la vida silvestre y la naturaleza para nuestras generaciones futuras", dijo en un correo electrónico Turkowski, quien da clases en el Colegio del Centro de Texas.

Sin embargo, el Refugio del Orice de Arabia en Omán y la reserva de Mahazat as-Sayd en Arabia Saudí resultaron un experimento de demostró cómo no se deben hacer las cosas.

Los ejemplares en Omán alcanzaron 400 en 1996 pero bajaron a 60 debido a la llegada de cazadores furtivos.

Arabia Saudí intentó combatir la cacería furtiva y la invasión de ganado mediante el aislamiento con cercas de una de las poblaciones.

Arabia Saudí no proveyó agua ni alimento y numerosos animales perecieron debido a la sequía de 1999. Desde entonces se llevó agua y alimentos y la cifra de ejemplares se duplicó a unos 800.

La reserva de los Emiratos Arabes Unidos en Umm al Zumoul, a la que caracterizan dunas altas, fue inaugurada en 2007 y los encargados aprendieron de las experiencias.

Dos decenas de agentes patrullan la reserva y los animales tienen collares GPS para rastrearlos por satélite.

Las autoridades consideran el mantenimiento de un programa de 31 estaciones de alimentación y hoyos de agua artificiales hasta que los órices se adapten a la vegetación nativa.

También hay proyectos para el desarrollo de plantas resistentes a la sequía y la salinidad para los órices y un programa de plantación masiva de árboles.

Diversos críticos aseguran que la participación humana enorme y la ausencia de depredadores naturales como lobos y chacales, pone en duda si estos animales realmente son silvestres.

"Se alteran las leyes de la selección natural", dijo Paul Vercammen, del Centro de Cría de Fauna Arabe en Peligro de Extinción en el emirato de Sharjah, que ha criado más de 100 especies, como el leopardo, el órice y el lobo árabe.

"En su hábitat natural, los órices mueren si hay demasiada sequía y los más torpes son cazados por los lobos", dijo. "Sólo sobreviven los muy fuertes. No se permite que opere esta selección natural en las reservas creadas por el hombre para los órices".

Al-Quarqaz dijo que se elabora un libro genealógico para toda la Península Arabe que garantizará la combinación de múltiples linajes sanguíneos de órices en la región.

En la actualidad, los Emiratos Arabes Unidos tienen la mayor población de órices de Arabia en el mundo, con cientos de ejemplares en una reserva en Dubai y unos 3.000 en colecciones privadas y zoológicos en el país.

En la reserva de Abu Dabi, frente a un paisaje de dunas, planicies y terrones con arbustos verdes, muchos moradores — como la víbora cornuda arabe, el lagarto del desierto y la zorra roja árabe — se protegen del calor, que alcanza los 50 grados (120 F).

Después, por ahí, aparece un órice solitario a la distancia. El ejemplar descansa en uno de los refugios hechos por el hombre, tiene sus cuernos curvados y patas de color café en las dunas. Sorprendido por la presencia humana, el animal echa a correr, se detiene por un momento y echa un vistazo atrás antes de escalar una duna. Varios órices más se presentan en la siguiente estación de alimentación.

"Es muy pronto para declarar el triunfo total de esta acción", dijo al-Quarqaz en referencia al programa para el rescate del órice. "Sin embargo, todos los indicios apuntan a que avanza en la dirección correcta".

___

En internet: http://www.iucnredlist.org/apps/redlist/details/15569/0

___

Siga a Michael Casey en Twitter en http://twitter.com/mcasey1