Defensa y acusación en el juicio contra el médico Conrad Murray por la muerte de Michael Jackson en 2009 comenzarán hoy la exposición de sus alegatos finales a cuyo término el caso quedará visto para sentencia.

La sesión en la Corte Superior del condado de Los Ángeles arrancará a las 9 de la mañana hora local (16.00 GMT) y en ella está previsto que las partes resuman al jurado su versión de cómo falleció Jackson y el grado de implicación que tuvo Murray en función de las pruebas exhibidas a lo largo de 22 días de juicio.

El jurado tendrá que pronunciarse sobre si el doctor es responsable penal del fallecimiento del "rey del pop" en grado de homicidio involuntario.

Michael Jackson falleció víctima de una intoxicación aguda de propofol, un anestésico de uso hospitalario al que recurría con frecuencia, según fue revelado en el juicio, para combatir el insomnio.

Si la sentencia es condenatoria, Murray se enfrentaría a una pena máxima de 4 años en prisión, así como a la pérdida de su licencia médica.

En total, el jurado escuchó la declaración de 49 testigos, la mayoría llamados por la Fiscalía, entre los que estuvo el codirector de la última gira de Jackson, Kenny Ortega; el personal doméstico del cantante y el equipo sanitario que le atendió el día de su muerte.

La clave del juicio parece estar en las declaraciones de los médicos expertos en anestesia presentados por defensa y acusación para apoyar sus argumentos.

Según el doctor Steven Shafner, llamado por la Fiscalía, los niveles de propofol en sangre encontrados en el cuerpo de Michael Jackson sugieren que el artista estuvo recibiendo de forma prolongada dosis del fármaco por vía intravenosa y eso causó su muerte.

El anestesista Paul White, llamado por la defensa, estimó que los bajos niveles de propofol hallados en al orina del cantante descartan la hipótesis de Shafner y consideró más probable que el "rey del pop" se hubiera inyectado una sobredosis del medicamento sin que se diera cuenta Murray.

Para Shafner, la tesis de White es "extremadamente improbable".

Murray admitió en los interrogatorios policiales que había estado administrando propofol a Jackson durante meses y que la mañana del 25 de junio le dio una pequeña dosis, no letal, antes de abandonar el dormitorio para ir al baño y aprovechar para realizar múltiples llamadas telefónicas.

La Fiscalía ha sugerido que incluso aunque Murray no pusiera en la sangre del creador de "Thriller" la sobredosis de propofol, sus acciones durante aquella jornada le convierten en responsable penal del fallecimiento.

Para la acusación, Murray tenía una relación de empleado-empleador con Jackson y no una de médico-paciente por atender las peticiones médicas del cantante aunque fueran inapropiadas, entre las que estaba darle propofol para dormir, un anestésico que solo está indicado para ser utilizado en un hospital.

Asimismo, se criticó que el acusado no contaba con suficiente equipamiento para hacer frente a una parada cardiorrespiratoria en el dormitorio de Jackson y que abandonó al artista cuando estaba sedado.

Según lo expuesto en el juicio, Murray se demoró en llamar a urgencias, realizó de forma incorrecta la reanimación cardiopulmonar y trató de esconder restos de fármacos antes de la llegada de los paramédicos a los que posteriormente ocultó que Jackson había sido tratado con propofol.

La defensa argumentó que Jackson era un adicto a los sedantes y que Murray había intentado que dejara el propofol durante los meses que estuvo a su servicio.