El Banco Central Europeo redujo el jueves las tasas de interés en un cuarto de punto para apuntalar el débil crecimiento de la eurozona, agobiada por la crisis de deuda soberana.

Tras la medida, tomada bajo el nuevo titular Mario Draghi en fecha anterior a la prevista por muchos economistas, la tasa de interés referente quedó en el 1,25%.

Los economistas creen que el crecimiento europeo será cercano a cero o incluso negativo en el último trimestre del año.

La incertidumbre provocada por la crisis de deuda soberana es una de las causas. Empresas y consumidores son renuentes a gastar e invertir porque temen la turbulencia financiera que provocaría una bancarrota griega.

La presente agitación del mercado "seguramente enfriará el ritmo del crecimiento económico en el segundo semestre del año y más allá", dijo Draghi en una conferencia de prensa después de la reunión. Ello, a su vez, eliminará el riesgo de un repunte de la inflación".

Empero, indicó que el programa de compra de bonos soberanos del BCE, que la mantenido asequible el precio del dinero en países con grandes apuros financieros como Italia, es un remedio temporal y limitado.

Los mercados habían esperado que Draghi indicara que el banco está dispuesto a adquirir más bonos soberanos.

Empero, Draghi dijo que depende de los gobiernos enderezar sus finanzas. "No tiene sentido creer que el interés de los bonos soberanos puede ser abaratado por un dilatado lapso de tiempo mediante intervenciones externas".

El euro bajó de forma apreciable, de 1,38 dólares a menos de 1,37 tras los comentarios.

Los mercados habían cifrado sus esperanzas en una súbita reducción de la tasa de interés referente para apuntalar la confianza de los inversionistas precisamente cuando Europa encara las consecuencias de la promesa formulada por el primer ministro griego George Papandreou de convocar un referéndum sobre el último plan de rescate del país.

El mayor temor es una bancarrota griega sin barrera alguna y su posible salida del sistema del euro. Empero, Papandreou se retractó del llamado al referéndum.

"Es obvio que el BCE quedó contagiado por el virus de la crisis e intenta hacer todo lo posible para evitar una nueva recesión", dijo el economista Carsten Brzeski, de la firma ING.

La tasa clave del manco se había mantenido en el 1,5% tras los aumentos de abril y julio con el fin de evitar un repunte de la inflación.

Desde entonces el panorama económico empeoró considerablemente en los 17 países que usan el euro.