Cuando David Hallberg tenía 9 años, llevó sus zapatos de tap nuevos a la escuela para mostrárselos a sus compañeros de clase. Los compañeros tenían todos palos de hockey. Un niño al que le encanta bailar puede sentirse solo, especialmente en Estados Unidos.

Pero 20 años después, Hallberg está en medio de un viaje extraordinario que lo ha llevado de Dakota del Sur a Minnesota, Arizona, París y Nueva York como uno de los más grandes bailarines jóvenes del mundo. Y ahora, para más, debuta el viernes como primer bailarín del célebre Bolshoi en Moscú.

No es sólo el primer estadounidense en conseguir este honor. Es el primer extranjero. Punto.

Hallberg, de 29 años, es uno de los bailarines principales del American Ballet Theatre, con sede en Nueva York.

En el mundo del ballet rara vez se producen grandes noticias. Atrás quedaron los días en que bailarines como Rudolf Nureyev, Margot Fonteyn y Mijail Barishnikov eran nombres muy conocidos. Los bailarines debutan con nuevos papeles, se unen a compañías, son promovidos y se retiran. Los más acérrimos admiradores siguen sus pasos, pero es un mundo insular.

Esto, empero, es algo grande. Exactamente 50 años después de que Nureyev desertó a occidente en busca de su libertad artística, y 37 años después de que Barishnikov hizo lo mismo, a Hallberg le ofrecieron un viaje en sentido contrario, que demuestra cuánto ha cambiado el mundo desde aquellos acontecimientos y cuán global se ha vuelto la cultura.

Hallberg también ha tenido la oportunidad de mostrarle a los rusos que un estadounidense puede ser tan bueno como el mejor de los bailarines rusos, que durante tantas décadas han dominado el mundo del ballet.

Hallberg ahora tiene un apartamento en Moscú y dice que planea aprender ruso.

"Los rusos son muy exigentes con el ballet", expresa. "Son muy dogmáticos en cuanto a qué es ballet clásico. Así que me siento muy halagado. Pero creo que esto lo que muestra es que ballet es ballet, no importa de dónde vengas. Vengo de Dakota del Sur. No fui a una escuela de renombre. Pero tuve una familia que me apoyó y al mejor maestro del mundo. Tuve lo que necesitaba".