Los trabajadores estadounidenses incrementaron su productividad en el tercer trimestre en la mayor cuantía en año y medio, y costaron menos a sus empleados. La tendencia es prometedora para los beneficios corporativos pero no necesariamente para la creación de empleo.

Por otra parte, menos personas solicitaron la semana pasada prestaciones por seguro de desempleo, un indicio esperanzador de que el mercado laboral podría haber iniciado un tímido repunte.

El Departamento de Trabajo dijo que la productividad aumentó a un ritmo anual del 3,1% en el tercer trimestre tras dos trimestres consecutivos de contracciones. Los costos laborales disminuyeron a un ritmo anual del 2,4% en el tercer trimestre, la primera contracción desde fines del 2010.

La productividad es la cuantía de bienes generados por hora de trabajo. El aumento de la productividad en el tercer trimestre refleja el hecho de que la economía tuvo su mejor crecimiento trimestral en un año aunque apenas variaron las horas trabajadas.

El aumento de la productividad es generalmente beneficioso porque puede mejorar el nivel de vida al permitir a las empresas pagar más a sus empleados sin encarecer los precios de sus productos y servicios o aumentar la inflación.

El Departamento de Trabajo dijo el jueves que la cifra semanal de solicitudes de prestaciones bajó en 9.000 a 397.000, el menor nivel en cinco semanas. Es la tercera vez desde abril que las solicitudes han caído a menos de 400.000.

El promedio de cuatro semanas, que elimina las fluctuaciones, bajó a 404.500, la quinta contracción en las últimas seis semanas. El descenso indica que las empresas despidieron a menos trabajadores.

Las estadísticas fueron difundidas la víspera de que el gobierno emita su informe laboral de octubre. Los economistas creen que mostrará una ganancia neta de 100.000 puestos de trabajo, aunque el desempleo seguirá atascado en el 9,1%.

El encarecimiento de los costos laborales reduce los beneficios empresariales. Cuando los trabajadores son menos productivos y cuestan más, las empresas se inclinan menos por ampliar sus plantillas laborales — hasta que aumente la demanda.

La productividad estadounidense se contrajo en el primer semestre, y los costos laborales aumentaron. Fue debido mayormente a que los consumidores volvieron a cerrar sus carteras ante el encarecimiento de los alimentos y la gasolina, lo que frenó el crecimiento económico general.