El gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi se tambaleaba el jueves luego que su incapacidad para elaborar medidas inmediatas de crecimiento y presentarlas en la cumbre del Grupo de los 20 en Cannes envió a las nubes el interés de los bonos soberanos y dio lugar a conjeturas de un posible colapso.

El presidente Giorgio Napolitano, que sería responsable de formar un gobierno interino si el de Berlusconi cae, inició conversaciones con líderes de partidos políticos para evaluar alternativas.

El debilitamiento del control de Berlusconi sobre su gabinete fue evidente en una reunión que duró hasta tarde la víspera en un intento por acordar un decreto que pondría inmediatamente en vigor medidas de emergencia, mientras se conocían reportes de discordias con el ministro de Finanzas Giulio Tremonti. Berlusconi quería la implementación de medidas de emergencia que, entre otras cosas, incluirían la venta de propiedad estatal y la privatización de algunos servicios públicos.

En lugar de ello, Berlusconi fue a Cannes con legislación propuesta, que requiere la aprobación de un parlamento dividido.

Berlusconi prometió a otros líderes de la eurozona reunidos en Cannes que presentaría las medidas a un voto de confianza en las próximas dos semanas. Si eso fracasa, el premier deberá renunciar.

El premier insiste en que su gobierno sobrevivirá hasta que concluya su mandato en el 2013. Incluso sus socios de la coalición, la Liga del Norte, han expresado dudas sobre ello.

El rendimiento en los bonos italianos a 10 años subió a 6,4% en el mercado secundario, 4,62 puntos porcentuales más que la tasa del bono alemán equivalente. Conjeturas de que el banco Central Europeo estaba de regreso en los mercados comprando bonos italianos hizo bajar el rendimiento a 6,17%.

Un interés de 7% en los bonos es considerado insostenible, lo que pudiera llevar a un impago de la deuda pública. Con una deuda soberana de 1,9 billones de euros (2,6 billones de dólares) — 120% de su producto interno bruto — Italia es considerada demasiado grande para un rescate financiero.

Seis legisladores del partido de Berlusconi firmaron una carta en la que dijeron que no le respaldarían en el parlamento si no busca un gobierno de unidad nacional.

Más tarde, otros dos de sus legisladores desertaron a un partido centrista.