Los líderes del G20 iniciaron hoy en Cannes (Francia) la sexta cumbre de su historia decididos a tomar medidas para reactivar el crecimiento mundial y hacer frente a la crisis de la UE, sobre la que pende el fantasma de la recesión.

El presidente francés y anfitrión de la cumbre, Nicolas Sarkozy, recibió uno a uno a los mandatarios mundiales a su llegada al Palacio de Festivales de esta ciudad costera francesa, antes de iniciar un almuerzo de trabajo en el que se analizará la situación económica mundial.

Como en la primera cumbre de Washington, hace tres años, cuando el G20 se erigió en el principal foro de discusión económica mundial, el mundo se enfrenta a grandes retos, principalmente la ralentización económica, que afecta especialmente a los países desarrollados, lo que agrava los desequilibrios con los emergentes.