El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, afirmó hoy en Atenas que "los socios internacionales de Grecia estaban al tanto de mis intenciones del referéndum y respetarán y apoyarán las resoluciones del país".

El jefe del Gobierno helénico lo afirmó, según un comunicado de su oficina que publica las declaraciones efectuadas durante una reunión de urgencia del Consejo de Ministros esta noche.

Papandréu defendió allí enérgicamente su polémica decisión de someter a una consulta popular vinculante la aplicación del último rescate acordado con la eurozona para salvar a Grecia de la quiebra, que implica dolorosas medidas de austeridad.

Pero su afirmación de que había hablado previamente con los socios de la eurozona contrastan con la sorpresa con que fue recibido por las capitales europeas el anuncio de que Grecia decidirá por referéndum la aplicación del último acuerdo de rescate pactado con la eurozona.

El primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, reaccionó el martes con malestar y afirmó que Papandréu ha tomado la decisión de celebrar un referéndum sin haber consultado o informado previamente a los demás mandatarios europeos.

El mandatario griego criticó hoy a la oposición por haber calificado dicho acuerdo, en un primer momento, como "una catástrofe", y decir ahora que temen que un referéndum "no permita que se implemente".

"Hay que dar el mensaje a todas la direcciones y en especial al grupo G-20, que hay que optar por políticas que aseguren que la democracia está más alta que los mercados", sentenció el mandatario, según el citado comunicado.

Anunció que "casi hemos logrado rescatar a Grecia de la quiebra y no implementaremos ningún programa en forma obligatoria; y exigimos que esta postura se respete en el exterior."

"Los únicos que desean que Grecia quiebre son aquellos que ya han quebrado y quieren traer inestabilidad", dijo Papandréu.

Recordó que en su país "hay una gran evasión de capitales en forma ilegal, no sólo hacia Suiza sino también a otros países y la comunidad internacional no lo controla en forma eficiente".

Los depósitos no declarados de ciudadanos griegos en Suiza superan los 300.000 millones de euros.