Nueva Hampshire convocó a las primarias presidenciales, las primeras del país, para el segundo martes de enero, dando a los aspirantes a las candidaturas un calendario concreto luego de meses de incertidumbre.

La fecha del 10 de enero anunciada el miércoles por el secretario de Estado Bill Gardner estaba prevista desde que los republicanos de Nevada resolvieron el mes pasado trasladar sus asambleas partidistas a principios de febrero, poniendo fin a un enconado enfrentamiento entre estados rivales. Gardner había advertido que la decisión inicial de Nevada de realizar su certamen a mediados de enero obligaría a Nueva Hampshire a hacerlo en diciembre.

En la anterior campaña presidencial, Gardner esperó hasta el 21 de noviembre para anunciar la fecha del 8 de enero.

Es una posición que Gardner conoce bien, y él dijo que los forcejeos de este año sobre la fecha no fueron los peores que ha enfrentado: esa distinción corresponde a 1984, cuando enfrentó intensas presiones del Comité Nacional Demócrata para cambiar la fecha.

La ley estatal de Nueva Hampshire requiere que las primarias allí se celebren antes que contiendas similares en otros estados, y le da a al secretario de estado autoridad absoluta para decidir la fecha. Eso le ha hecho blanco de críticas de otros estados que aspiran a tener un papel más protagónico.

Los detractores argumentan además que Nueva Hampshire es un estado demasiado pequeño y blanco para tener un papel tan importante en la elección del presidente, pero Gardner y otros defensores de las primarias en el estado dicen que el país — y los candidatos — se benefician — porque las primarias requieren contacto estrecho con los votantes, no simplemente fama o dinero de campaña.

La decisión de Nueva Hampshire trae ansiada claridad al sendero hacia la nominación presidencial republicana. Nueva Hampshire votará una semana después de que Iowa celebre sus asambleas partidistas el 3 de enero, con primarias en Carolina del Sur el 21, en Florida el 31 y asambleas partidistas en Nevada el 4 de febrero.