Mazda Motor anunció hoy un pérdida de 39.879 millones de yenes (372 millones de euros) entre abril y septiembre, primera mitad del año fiscal, frente a un beneficio de 5.516 millones de yenes (51,5 millones de euros) en el mismo periodo de 2010.

El quinto fabricante automovilístico de Japón por ventas tuvo en este semestre una pérdida operativa de 21.636 millones de yenes (201,8 millones de euros), mientras que sus ventas disminuyeron un 17,1 por ciento, hasta los 959.162 millones de yenes (8.947 millones de euros).

Entre julio y septiembre Mazda perdió 14.400 millones de yenes (134,35 millones de euros), frente a un beneficio neto de 7.600 millones de yenes (70,9 millones de euros) en el mismo periodo de 2010.

El grupo achacó estas pérdidas, que superan las esperadas por los analistas, a la fortaleza del yen y al descenso de las ventas, principalmente en Japón.

Ello, junto al efecto de las inundaciones en Tailandia, que le han obligado a detener su producción, hicieron que Mazda revisara a la baja sus previsiones para este año fiscal, en el que espera unos números rojos de 19.000 millones de yenes (117,27 millones de euros).

El pasado junio el grupo había pronosticado un beneficio de 1.000 millones de yenes (9,3 millones de euros) para este ejercicio, que concluye en marzo de 2012.

Entre abril y septiembre Mazda Motor vendió 604.000 vehículos en todo el mundo, 55.000 menos que en el mismo semestre de 2010, mientras que en el mercado local fueron 95.000 unidades, un 24 por ciento interanual menos.

La fuerte caída en el mercado nipón respecto al año anterior se debió, además de al impacto del devastador terremoto de marzo, a la finalización, en septiembre de 2010, del programa estatal de ayudas a la compra de vehículos de bajo consumo, aseguró el fabricante.

En Norteamérica las ventas crecieron un 3 por ciento hasta las 182.000 unidades; en Europa cayeron un 16 por ciento, hasta los 91.000 vehículos, y en China disminuyeron un 4 por ciento hasta los 107.000, detalló el grupo.