Grecia realizará a inicios de diciembre un polémico referéndum sobre un plan de rescate financiero que los líderes de Europa dijeron el miércoles determinará si este país permanece o no en la zona del euro.

Grecia no recibirá ningún préstamo internacional nuevo hasta entonces, señalaron los líderes europeos, después de acumular presión sobre el primer ministro griego durante conversaciones de emergencia realizadas el miércoles.

"Ese referendo ... trata en esencia sobre la pregunta, ¿quiere Grecia permanecer en la eurozona: sí o no?", dijo la canciller alemana Angela Merkel en una conferencia de prensa.

La declaración, avalada por el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien estaba a su lado, fue la admisión más clara hasta el momento de que la salida de la eurozona es un resultado posible.

Después de una reunión con el primer ministro griego George Papandreou y otros líderes europeos en Cannes, el primer ministro de Luxemburgo Jean-Claude Juncker anunció que el referéndum se realizaría el 4 de diciembre. Sarkozy señaló que sería el 4 o 5 de diciembre.

El mandatario francés dijo que el siguiente abono del paquete de rescate para Grecia, el cual ya fue aprobado y sería dado en noviembre, no puede entregarse sino hasta después del referendo.

"Queremos continuar con los griegos, pero hay reglas y es inaceptable que no se sigan estas reglas", subrayó Sarkozy.

Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, dijo: "espero que toda este asunto pueda ser cerrado y completado a mediados de diciembre; pienso que es importante desde el punto de vista del efectivo".

El sorprendente anuncio del lunes de Papandreou de que realizaría un plebiscito irritó a los mercados financieros mundiales y puso en duda un acuerdo ambicioso y costoso conseguido hace una semana tras negociaciones tortuosas.

Merkel confirmó que Grecia no informó al resto de la eurozona sobre el referéndum. "Esto no sucedió de forma coordinada", agregó.

Ella y Sarkozy convocaron a Papandreou a Cannes para hablar el miércoles, y los líderes europeos expresaron su enojo y lo presionaron para que realice el referendo tan pronto como sea posible.

Un voto por el "no" en el referéndum tendría consecuencias enormes no sólo para Grecia, sino para el resto de Europa. Podría llevar a Grecia a un desordenado incumplimiento del pago de su deuda, obligar a ese país a retirarse de la unión monetaria de 17 naciones, se derrumbarían muchos bancos europeos frágiles y enviaría a la economía global de vuelta a la recesión.