La Reserva Federal (Fed) mantuvo hoy su política expansiva ante el lento crecimiento de la economía de Estados Unidos, que obligó a una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento y del desempleo.

"Para apoyar una recuperación económica más firme y asegurar que la inflación, en el tiempo, se mantenga en niveles aceptables, se decidió continuar con el programa de extensión de la madurez del portafolio de bonos anunciado en septiembre", indicó el comunicado al término de una reunión de dos días del Comité de Mercado Abierto.

De este modo, la Fed decidió dejar la tasa de interés de referencia por debajo del 0,25 por ciento, tal como ha estado desde diciembre de 2008, y continuar con su programa de 400.000 millones de dólares de canje de bonos del Tesoro de corto plazo por bonos de plazo más largo.

Si en el anuncio de la Fed no hubo novedades, sí que las hubo en los nuevos pronósticos económicos para EE.UU. en los próximos años, con un empeoramiento tanto de la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) como del desempleo.

Según los nuevos cálculos, EE.UU. crecería este año entre un 1,6 % al 1,7 % (en junio había previsto entre un 2,7 % y un 2,9 %), mientras que el desempleo se mantendrá entre el 9 % y el 9,1 % (previamente, había estimado que se ubicaría entre el 8,6 % y el 8,9 %).

Ante este sombrío panorama económico, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, defendió las políticas expansivas y señaló que "nuevas medidas permanecen sobre la mesa".

"La política monetaria puede ser algo menos poderosa que en el pasado, pero está afectando al crecimiento económico (...) La situación económica sería peor si no hubiésemos tomado estas medidas", afirmó ante las preguntas de los periodistas.

Como nota positiva, el banco central apuntó que "en meses recientes se ha incrementado el gasto de los hogares a un ritmo un poco más rápido (...) y ha seguido ampliándose la inversión de las empresas en equipos y programas".

Bernanke no dejó pasar la oportunidad para lanzar sus dardos contra aquellos que, desde el lado más conservador del espectro económico, auguran incipientes presiones inflacionarias a costa de la actual política expansiva, en vigor desde la crisis financiera de 2008.

"Tenemos un doble mandato, control de precios y fomento del pleno empleo. Parece claro que donde estamos fallando es en el lado del empleo", aseguró en una rueda de prensa tras hacerse público en un nuevo comunicado de la Fed.

Se prevé que la inflación en EE.UU. se sitúe entre el 2,7 % y el 2,9 % a finales de año, y se reduzca a entre el 1,5 % y el 2 % en 2012.

Asimismo, el presidente de la Reserva Federal aseveró que las "tensiones" sobre los mercados financieros globales se mantienen alimentadas por la crisis de deuda en Europa, y como consecuencia es "probable que tengan efectos adversos sobre la confianza y el crecimiento".

"Lo que ocurre allí (Europa) nos afecta desde luego, pero esperamos que los líderes europeos tomen las decisiones adecuadas para frenar la inestabilidad financiera internacional", dijo Bernanke.

Si en la reunión de septiembre, tres miembros de perfil conservador se opusieron al programa de canje de bonos denominado "operación Twist", en esta ocasión solo votó en contra de la decisión el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, quien apoyó unas mayores medidas de estímulo.

El comunicado de la Fed y las palabras de su presidente fueron recibidos positivamente por los mercados, y el Dow Jones de Industriales, el principal indicador de la Bolsa de Wall Street, acabó con un avance del 1,53 %.

Los miembros de la Reserva Federal tienen previsto volver a reunirse el próximo 13 de diciembre.