El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, respaldó hoy la adopción de políticas de prevención de desastres naturales anunciada por los presidentes de Centroamérica a raíz de los estragos por las recientes lluvias.

Durante su participación en la XVII Conferencia Interamericana de Trabajo, que se ha celebrado entre ayer y hoy en San Salvador, Insulza también coincidió con los Gobiernos centroamericanos en que estos desastres se están produciendo con "demasiada frecuencia".

Los presidentes de Centroamérica lanzaron el 25 de octubre pasado en El Salvador un llamamiento de ayuda internacional para la reconstrucción y acordaron "darle un enfoque nuevo al tema del cambio climático y al impacto que está provocando en la región".

En la declaración final, la cumbre centroamericana instó "a los estados industrializados a que hagan reducciones significativas de gases de efecto invernadero" y a que "se reconozca a la región como una zona vulnerable a causa de estos".

Insulza consideró "importante (...) el enfoque que (los presidentes) han dado precisamente a la crisis producida, que ha traído cuantiosas pérdidas, pero también se constata, como lo constatan ellos, que se produce ya con demasiada frecuencia".

"Ya no es un fenómeno climático que afecta de vez en cuando a nuestros países, es algo que está ocurriendo con regularidad", dijo.

"Por la misma razón, creo que el enfoque entregado, de adoptar respecto de esta crisis algunas políticas que sean definitivas", en materia de prevención, de mitigación, de reconstrucción, "es algo que todos debemos apoyar", recalcó.

Insulza expresó su "solidaridad" con los países de Centroamérica que "han sufrido en las últimas semanas las devastadoras inclemencias del clima, que han generado importantes pérdidas de vidas humanas y materiales, afectando a miles y miles de hogares".

Asimismo, les ofreció "estímulo y apoyo para las tareas que van a emprender en la reconstrucción en los próximos meses".

Las lluvias causaron a mediados de octubre más de un centenar de muertos, miles de damnificados y graves daños materiales en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que han convocado un Grupo Consultivo de cooperación internacional el 16 de diciembre en San Salvador para plantear sus necesidades para la reconstrucción.