Cuba debe avanzar en la autorización de las cooperativas en el marco de los esfuerzos por actualizar su modelo económico y flexibilizar el trabajo independiente del Estado, dijo la economista isleña Camila Piñeiro.

Piñeiro es investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana, dependiente de la Universidad de La Habana, una institución que suele ser consultada por el gobierno en el proceso de toma de decisiones.

"La existencia de una figura legal para las cooperativas... permitiría que personas afines se juntaran para realizar actividades como las que hoy realizan los cuentapropistas (trabajadores independientes), pero con niveles de productividad más altos y sin tener que recurrir a la concentración de la riqueza ni a relaciones de explotación", explicó la experta en un artículo publicado el miércoles por la revista de la iglesia católica Palabra Nueva.

Para la economista, hasta ahora la apertura para la iniciativa privada se hizo en detrimento del modelo de gestión cooperativa.

"En la medida que la oferta de empleos en instituciones estatales disminuya como se tiene previsto, la ausencia de la figura legal de cooperativas de producción para actividades no agropecuarias resultará en que muchas personas se verán obligadas a aceptar las condiciones que pongan los cuentapropistas interesados en contratar su fuerza de trabajo", explicó.

El presidente Raúl Castro puso en vigor en 2010 un conjunto de leyes que ampliaron el trabajo por fuera del Estado, anunció cierres de plazas estatales, reforzó la entrega de tierras ociosas a usufructuarios privados e inició un discreto pero constante plan de racionalización de los subsidios.

Castro defendió la necesidad de "actualizar" el modelo, un proyecto que luego avaló en abril un congreso del poderoso Partido Comunista de Cuba.

El mandatario y varios de sus funcionarios insistieron en la necesidad de permitir las cooperativas --desde la década de los 90 se autorizaron solo en el sector agrícola-- pero hasta ahora no se dieron los pasos encaminados a ponerlas en marcha.

Sin embargo, en la actualidad hay 338.000 trabajadores independientes del Estado, más del doble de lo que el gobierno esperaba para el primer año de apertura. Los rubros con licencias van desde la gastronomía, el transporte hasta algunos oficios y servicios personales.

Piñeiro lamentó que "desde el Estado y los medios de comunicación parece estarse trasmitiendo la idea de que la empresa privada que contrata fuerza de trabajo, es la única forma de gestión eficiente".

"La forma en que internamente están organizadas las cooperativas las hace no solo compatibles con un socialismo democrático, sino que imprescindibles", destacó la mujer al indicar que la "visión estatista de socialismo" y la existencia de una férrea burocracia están frenando esta alternativa económica.