Cuatro organismos de la ONU presentaron hoy un plan para mejorar la gestión de los recursos de los océanos y de las zonas costeras, ante la constatación de que el 60 % de los principales ecosistemas marinos se ha deteriorado o se usa de forma incompatible con su conservación.

Dicho plan, introducido en la sede de la UNESCO durante la celebración de su XXXVI conferencia general, deberá someterse al examen de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río + 20), que tendrá lugar el próximo junio.

El texto ha sido elaborado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Y con él, según informó hoy la UNESCO, se propone adoptar medidas concretas para, entre otros puntos, crear un mercado mundial del "carbono azul", esto es, del dióxido de carbono almacenado en los océanos, como medio para obtener beneficios económicos directos mediante la protección del hábitat.

El informe aboga igualmente por reforzar las disposiciones de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar para subsanar las lagunas en la gobernanza relativa a alta mar, y reformar y reforzar las organizaciones regionales de gestión de los recursos oceánicos.

Sus autores recuerdan que aunque los océanos cubren el 70 % de la faz de la Tierra, solamente el 1 % de su superficie está protegida, y lamentan que en los últimos 50 años la extensión de los arrecifes de coral haya disminuido un 20 %, incrementando la vulnerabilidad de zonas costeras densamente pobladas.

Por ello invitan a incrementar la capacidad institucional para la observación científica de océanos y zonas costeras, a promover una pesca y una acuicultura responsables y a apoyar una economía verde en los pequeños estados insulares en desarrollo.

Con el plan se busca además fomentar la investigación sobre la acidificación de los océanos para atenuarla, tras recalcar que "supone ya un peligro para algunas variedades de plancton y hace planear una amenaza sobre la cadena alimentaria marina y las actividades socioeconómicas que dependen de ella".

Esas cuatro agencias quieren también fortalecer los marcos jurídicos para tratar el problema de las especies acuáticas invasivas, reforzar la eficacia del sistema de Naciones Unidas en sus actividades relacionadas con los océanos, y "enverdecer la economía de nutrientes para reducir la hipoxia de los océanos".

El plan constata que aunque alguna de las alertas remarcadas no constituyen una novedad, se están agravando al acumularse con otros que también ejercen presión sobre el medio ambiente, como el cambio climático, la intensificación de las actividades humanas y los avances tecnológicos.

Y con su llamamiento hacen hincapié en que aunque la comunidad internacional acordó tratar esos problemas en las cumbres de Río de Janeiro (1992) y Johannesburgo (2002), los compromisos contraídos entonces "siguen sin haberse cumplido en muy gran medida y los objetivos fijados no se han alcanzado".