Limitar el uso de calefactores eléctricos, usar ropa de abrigo e ingerir platos calientes son las recomendaciones que el Gobierno de Japón emitió hoy como parte de la campaña nacional "Warm biz" para ahorrar energía en otoño e invierno.

La iniciativa, en vigor hasta el 31 de marzo, insta también a que la temperatura en casas y oficinas no supere los 20 grados centígrados y está pensada para concienciar a la población de la necesidad de ahorrar electricidad ante una posible situación de escasez energética en Japón.

El archipiélago, aún en plena crisis nuclear por el accidente del pasado marzo en la central de Fukushima Daiichi, mantiene parados cerca del 80 por ciento de los 54 reactores atómicos del país bien por seguridad o bien por revisiones rutinarias, lo que ha disparado los llamamientos para un consumo responsable de energía.

El Gobierno nipón busca que el 70 por ciento de las oficinas y fábricas niponas se acojan a la campaña invernal de ahorro de electricidad, en la que se recomienda, entre otras medidas, comer tubérculos y otros alimentos calóricos, cerrar ventanas y evitar corrientes en casa o utilizar ropa de abrigo.

"Warm biz" es la continuación de la campaña veraniega denominada "Super cool biz", en la que el Gobierno nipón animaba a los trabajadores a sustituir los trajes y corbatas por pantalones vaqueros y camisetas de manga corta para reducir el uso de aire acondicionado en las oficinas.

Aquella campaña tuvo lugar durante un periodo de ahorro energético decretado por el Gobierno para reducir el consumo de particulares y empresas un 15 por ciento, y evitar de este modo cortes inesperados del suministro a causa de la crisis nuclear.

Así, por primera vez en la historia de Japón, este verano la industria automovilística nipona cambió turnos para hacer funcionar sus fábricas los fines de semana, cuando el consumo es generalmente menor, mientras el transporte público se redujo y otras empresas modificaron sus horarios para empezar antes la jornada laboral.

Aunque este tipo de campañas han sido habituales en el país desde 2005, ahora han cobrado relevancia por el cierre de las centrales atómicas, que han obligado a aumentar el ritmo de las plantas térmicas y mirar a otras fuentes de energía.

De cara a la campaña de otoño e invierno, muchas tiendas de ropa ya se frotan las manos con el negocio que les puede proporcionar el "Warm biz", que podría permitir a los japoneses llevar al trabajo ropa más caliente y también más informal.

El éxito que tuvo la campaña de verano dejó claro que muchos trabajadores, obligados por lo general a vestir con la estricta etiqueta de las oficinas niponas, agradecieron dejar la corbata y el traje en el perchero.

En esos calurosos meses de verano las calles, bancos y tiendas de Tokio se llenaron de trabajadores en manga corta y carteles informativos disculpando la estética "descuidada" en virtud del ahorro energético.

"Me sentí muy cómodo llevando sólo un polo a la oficina este verano y quiero probar a llevar ropa informal durante el otoño", indicaba un funcionario de 52 años al diario económico Nikkei.

Según la empresa textil nipona Fabricant, que comercializa en Japón marcas como Lacoste, las ventas en otoño de polos invernales han aumentado en un 10 por ciento con respecto al año pasado, y se espera que se mantengan sólidas durante los meses más fríos.

Otras compañías, como la nipona Edwin, aseguran que las ventas de pantalones informales de invierno también han crecido y se espera aumenten hasta noviembre hasta un 60 por ciento en estos meses de ahorro energético.

La firma nipona Uniqlo, referente en ropa informal, introdujo ya en julio sus últimas novedades térmicas al prever que las restricciones energéticas harían de su ingeniosa ropa interior de invierno, uno de sus productos bandera en Japón, un artículo más necesario que en años anteriores.

En algunas regiones, el Gobierno ha ido más allá y, además de las recomendaciones del "Warm biz", ha establecido un objetivo en cifras para el ahorro energético.

En concreto, las autoridades piden a las zonas de Kansai (centro) y Kyushu (sur) que reduzcan en un 10 y un 5 por ciento su consumo de electricidad este invierno, una limitación que esta vez no afecta a los residentes de Tokio, la provincia más poblada del país, para minimizar el impacto de la restricción en la economía.

Javier Picazo