Los presos de las cárceles del departamento boliviano de Cochabamba pagan una especie de "seguro de vida" de 100 a 500 dólares a bandas de criminales que actúan en las prisiones, denunció hoy la Defensoría del Pueblo de esa región.

El Defensor del Pueblo de Cochabamba, Edwin Claros, dijo a Efe que esa práctica fue detectada en el penal de San Antonio, cuando se produjeron agresiones contra presos que se negaron a pagar las sumas exigidas, y se teme que se haya extendido a otras prisiones.

Expresó su preocupación por la posibilidad de que esté pasando lo mismo en la cárcel de San Sebastián, donde el fin de semana pasado una pelea entre reos dejó dos heridos.

Según Claros, el problema se produce por el hacinamiento en la mayoría de las prisiones de Cochabamba que, como otras de Bolivia, tienen un "régimen abierto", es decir casi sin celdas, lo que permite un contacto sin control entre los reos.

Salvo en contadas cárceles de máxima seguridad, en las prisiones bolivianas se permite a los internos cumplir condenas acompañados de sus hijos y sus esposas, agregó el Defensor, al criticar la falta de atención estatal a esa problema.

Otra característica de las cárceles de Bolivia es que los reos pudientes puedan "comprar" celdas propias, aisladas del resto de la población reclusa.

Además, sin control policial, los reos con dinero pueden hacer pagos para eximirse de tareas colectivas planificadas por los mismos reclusos, lo que aumenta los conflictos internos.