Dos personas murieron y 14 más resultaron heridas en tiroteos en Nueva Orleáns durante Halloween, uno de los cuales se presentó en el área turística de Bourbon Street, dijeron el martes las autoridades.

El alcalde Mitch Landrieu dijo en una conferencia de prensa el martes ofrecida en respuesta a los cinco diferentes tiroteos en la ciudad que "una cultura de violencia" de jóvenes negros con armas ilegales ha plagado la ciudad y debe acabar.

"Esta sigue siendo una batalla por el futuro de nuestra ciudad", dijo Landrieu.

Alrededor de la media noche, dos hombres empezaron a dispararse entre sí en Bourbon Street, cerca del famoso centro nocturno Chris Owens. Cuando terminó el tiroteo, Albert Glover, de 25 años, de Nueva Orleáns quedó muerto y otras siete personas heridas. El portavoz de la policía Garry Flot dijo que ninguno de los heridos corría peligro de muerte.

La calle de Bourbon Street usualmente está llena de turistas.

"Estaba atiborrado, de pared a pared", dijo el jefe de policía Ronal Serpas, quien agregó que más de 100 oficiales estaban asignados al French Quarter — el vecindario turístico donde está Bourbon Street y Canal Street — debido a la celebración de Halloween.

"Los oficiales de policía estaban a unos pasos de donde ocurrió el incidente", agregó.

Una discusión que pasó a los puños y luego a las armas fue el aparente motivo del tiroteo. Ocurrió en el corazón del distrito turístico de la ciudad y podría ser un revés a uno de los pilares económicos de la ciudad.

Otro tiroteo se dio una hora después en Canal Street.

Joshua Lewis, de 19 años, fue muerto y otros tres resultaron heridos luego de Lewis se topara con Baltiman Malcom, desatando una discusión que llegó a los disparos.

La policía persiguió y arrestó a Malcom, de 24 años.

Los otros fueron heridos sin intención cuando los hombres descargaron sus armas, dijo Serpas.

En el tiroteo de Bourbon Street, el asesino usó un arma calibre .45 y disparó 32 veces, dijo Serpas.

Los otros tres tiroteos dejaron cuatro personas heridas en otras áreas de la ciudad y nadie murió.

La violencia con armas de fuego ha crecido en Nueva Orleáns desde el huracán Katrina en 2005. En lo que va del año, 168 personas han sido asesinadas en la ciudad.