Treinta y tres madres centroamericanas realizarán este miércoles en el municipio de San Fernando, noreste de México, una ceremonia en honor a los 72 migrantes asesinados en esa comunidad en agosto de 2010 por miembros de la banda criminal de Los Zetas.

"Las madres exigirán al gobierno de Tamaulipas (al que pertenece San Fernando) que se aceleren las investigaciones sobre la masacre", dijo hoy a Efe María Eugenia Arriaga, portavoz del Centro Diocesano para los Derechos Humanos de Saltillo, una de las organizaciones que apoyan a las madres centroamericanas.

La ceremonia que se realizará en San Fernando forma parte de los festejos por el "Día de Muertos" que celebra la tradición mexicana, agregó Arriaga.

La Caravana de Madres Buscando a sus hijos en Tránsito arrancó el pasado domingo en el sur de México y ha recorrido cárceles, morgues y hospitales del estado de Tabasco, fronterizo con Guatemala, para rastrear datos que las conduzcan a sus familiares que desaparecieron en México en su tránsito hacia Estados Unidos.

Después de su estancia en San Fernando (Tamaulipas) viajarán al estado de San Luis Potosí, centro del país, y posteriormente a Saltillo (Coahuila), estado fronterizo con EE.UU.

En Saltillo visitarán la morgue, celebrarán una misa por los migrantes desaparecidos y participarán en una exposición fotográfica de migrantes centroamericanos desaparecidos.

La caravana de las 33 madres es escoltada por efectivos de la Policía Federal mexicana y la acompañan representantes de organizaciones de derechos humanos y activistas de los refugios que ofrecen albergue a los centroamericanos en su tránsito por México.

La Caravana de Madres buscando a sus Hijos Desaparecidos en Tránsito está integrada por madres procedentes de Honduras (28), Nicaragua (4) y El Salvador (1).

Hasta hace unos años, por México cruzaban anualmente unos 350.000 centroamericanos indocumentados en busca de llegar a Estados Unidos, pero la crisis económica en la potencia mundial y su endurecimiento migratorio, además de la violencia en el territorio mexicano, ha provocado una baja en el flujo migratorio hasta llegar a los 140.000 cada año.