A la sombra de la crisis europea de la deuda, que sigue sin amainar, la Reserva Federal de Estados Unidos inició hoy una discusión de dos días sobre la política monetaria y el curso de los estímulos a la debilitada economía estadounidense.

El Comité de Mercado Abierto divulgará mañana sus decisiones a las 16.30 GMT y poco después el presidente de la Reserva, Ben Bernanke, ofrecerá la última de sus conferencias de prensa programadas para este año tras una sesión del órgano que dirige la política monetaria de EE.UU.

La de esta semana puede ser una reunión agitada con las contribuciones de cinco de los diez miembros con voto en el Comité que discrepan abiertamente con el programa monetario de Bernanke, que ahora ha pasado a la venta de bonos del Tesoro de corto plazo y la compra de bonos de largo plazo.

Tres de los miembros más conservadores en el Comité opinan que la Reserva, que desde diciembre de 2007 ha volcado billones de dólares en el sistema para evitar un colapso, ya ha hecho demasiado y que el estímulo monetario podría convertirse en una pesadilla de inflación.

Dos de los miembros más liberales del Comité opinan, en cambio, que la Reserva debe hacer mucho más que lo hecho hasta ahora, y señalan que más de dos años de terminada la peor recesión de casi ocho décadas, el ritmo de la actividad económica sigue siendo bajo y el índice de desempleo se mantiene alto.

En definitiva, la decisión queda en manos de Bernanke quien, en un discurso en Boston a mediados de octubre, enfatizó que la Reserva "sigue explorando los mecanismos para aumentar la transparencia de sus pronósticos y sus políticas".

A Bernanke le preocupa, especialmente, que se entienda el esfuerzo de la Reserva por mantener bajos los tipos de interés a largo plazo, que son los que determinan los costos de los préstamos que toman las empresas y los consumidores.

La Reserva tiene más impacto directo sobre las tasas de interés a corto plazo, y el trueque de bonos es el mecanismo que Bernanke ha elegido para influir sobre las tasas de largo plazo.