Un grupo de elefantes enfrenta un segundo mes aislados por el agua en esta inundada ciudad tailandesa, varados en una isla de concreto de unos pocos metros de ancho en un albergue para animales.

El grupo de 17 elefantes incluye siete paquidermos de menos de cuatro años que eran demasiado pequeños para escaparse cuando el resto de su manada de unos 90 huyeron de las crecidas que anegaron esta histórica ciudad al norte de Bangkok hace más de un mes.

"Los elefantes grandes pudieron vadear las aguas", dijo el cuidador Pat Parinnam, de 24 años, en declaraciones a The Associated Press el lunes. "Pero los bebés eran demasiado pequeños para que las mamás se los llevasen y el agua demasiado alta, lo que significaba que podían ahogarse".

Así que se tomó la decisión de dejarles en el lugar al cuidado de sus madres, en el palacio de los Elefantes en Ayutthaya, que provee albergue y empleo para elefantes domesticados.

Ahora los elefantes esperan bajo del ardiente sol a que retrocedan las aguas, mientras devoran ansiosamente enormes cantidades de caña de azúcar y piñas que les son traídas diariamente en bote.

Los adultos en el grupo — incluyendo dos machos y una hembra preñada — juegan en el agua y se refrescan. Pero los pequeños no pueden hacerlo, porque se ahogarían si se meten a las aguas de dos metros de profundidad.

"Los elefantes están molestos. Yo también estoy molesto", dijo Parinnam. "Somos lo mismo, humanos y elefantes".

El resto de la manada, unos 79 elefantes, están ahora en un parque público en tierras más altas en Ayutthaya.