El presidente Porfirio Lobo sacó el martes a cientos de militares para prestar labores de seguridad interna en Honduras tras su decisión de destituir a los jefes de la Policía salpicados por un escándalo en el que uniformados fueron señalados de matar a tiros a dos estudiantes.

En la víspera, seis altos oficiales del cuerpo policial fueron destituidos porque al parecer facilitaron la fuga de cuatro agentes sospechosos de haber ejecutado a los estudiantes Rafael Vargas, de 22 años e hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos; y su amigo Carlos Pineda de 23, en medio de un confuso incidente que quedó registrado en filmaciones de varias cámaras de seguridad.

Los cuerpos de Vargas y Pineda fueron encontrados el 24 de octubre abandonados a la orilla de un precipicio en las afueras de Tegucigalpa, cada uno con un disparo en la cabeza.

El vocero de la secretaría de Seguridad, comisionado Silvio Inestroza, informó a The Associated Press que los policías salieron del cuartel el viernes pese a estar bajo custodia por su presunta implicación en las muertes y no regresaron.

Tras enterarse de la fuga de los uniformados sospechosos, la rectora universitaria acusó a la policía de ser "un monstruo de la sociedad", una impresión alimentada no solo por los niveles de corrupción que plagan esa institución, sino por la ineficiencia y los niveles de impunidad en un país de 7,7 millones de habitantes donde según Naciones Unidas se cometieron 6.200 homicidios en el 2010.

De hecho, con frecuencia el gobierno recurre con cierta periodicidad al ejército para reforzar las tareas de vigilancia, el presidente había anticipado que utilizaría las fuerzas militares pero la crisis desencadenada por la destitución de la cúpula policial precipitó el comienzo de los operativos que se realizarán primordialmente en Tegucigalpa y San Pedro Sula, la capital y la segunda ciudad en importancia del país.

"Reitero al pueblo mi firme determinación de hacer un esfuerzo máximo enmarcado en la ley para reducir la impunidad que hoy nos hace sentirnos indignados", dijo el presidente en cadena nacional de radio y televisión, al refererirse al operativo que denominó Relámpago y que tiene el propósito de "asegurar la presencia de las autoridades en los sectores de mayor conflictividad".

Mientras, el nuevo director de la policía, José Ramírez dijo que emprenderá una purga en esa institución. "No me temblará la mano para depurar la entidad", declaró.