Centenares de policías y militares iniciaron hoy la denominada "Operación Relámpago" ordenada por el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, para frenar la ola de violencia que vive el país, con un promedio de 20 muertes diarias.

En Tegucigalpa la operación conjunta se centró en tres puntos considerados peligrosos por la presencia de pandilleros que atemorizan a sus habitantes, informaron a periodistas oficiales de la Policía que participan en la actividad, ordenada por Lobo.

La operación fue precedida por una reestructuración en la cúpula de la Policía Nacional, hecha el lunes por el gobernante, tras la implicación de ocho elementos de la institución en el asesinato de dos universitarios, el 22 de octubre pasado, uno de ellos hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos.

De doce capitalinos consultados por Efe para saber si confían en la "Operación Relámpago", todos dijeron que no y nueve expresaron que los cambios en la Policía Nacional que ha hecho Lobo no representan nada ni han sido los indicados porque la institución necesita una depuración total.

"Esos cambios solo son de nombre, no vemos una voluntad real del presidente de querer cambiar la imagen corrupta de la Policía", indicó Roberto Ulloa, quien se identificó como "profesor universitario".

Matías Funes, excandidato presidencial y exdiputado ante el Parlamento local y Centroamericano, indicó a periodistas que los cambios que ha hecho el presidente son "de maquillaje" porque no se ha depurado toda la cúpula policial, que está "desprestigiada".

Funes subrayo que la intención de Lobo "puede ser buena", pero que lo que ha hecho en la Policía Nacional son "cambios cosméticos" y "eso no es suficiente".

El nuevo director de la Policía Nacional, José Ricardo Ramírez, dijo a la prensa que harán todo lo que sea necesario para recuperar la credibilidad de la institución, que ahora es rechazada por varios sectores sociales del país centroamericano.

El ministro de Defensa, Marlon Pascua, quien estaba al frente de un grupo de soldados que participa en la operación en el extremo sur de la capital, señaló que la presencia del Ejército es para reforzar a la Policía Nacional y que la población debe confiar en que las autoridades trabajan para brindarle seguridad.

Las principales promesas de campaña de Lobo cuando buscaba la presidencia de Honduras fueron "trabajo y seguridad", pero a casi dos años de mandato no ha podido cumplir, sino que han aumentado el desempleo y la violencia, según fuentes públicas y privadas.

El rechazo hacia la Policía Nacional y el clamor por una depuración total de la misma aumentaron el pasado domingo, cuando desde la misma institución se confirmó que cuatro de los policías implicados en el asesinato de los dos universitarios se habían fugado de la posta en la que estaban asignados.

Al doble crimen de los universitarios se suma la desaparición de 300 fusiles y 300.000 proyectiles, que al parecer se viene dando desde 2009, pero trascendió sólo en agosto pasado, según admitió el lunes el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Silvio Inestroza.

Sobre la "Operación Relámpago", el presidente hondureño dijo el lunes en cadena de radio y televisión que es una acción para frenar la violencia que sacude al país con medidas preventivas, control, supervisión y evaluación.

Para la operación el país ha sido dividido en ocho regiones, de las que dos están conformadas por Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país y que figuran entre las que tienen más altos índices de criminalidad.