La canonización es un proceso largo en la Iglesia Católica, pero quienes promueven la de un sacerdote de Oklahoma asesinado en Guatemala están convencidos de que el padre Stanley Rother será declarado algún día un santo.

Rother estaba al tanto de los peligros. Otros sacerdotes habían sido asesinados. Sin embargo, se negó a dejar su congregación. En una carta de 1980 escribió: "El pastor no puede salir corriendo a la primera señal de peligro".

Anthony Taylor, obispo de la diócesis de Little Rock y quien como delegado episcopal de la Arquidiócesis de Oklahoma City (que es parte de la misma provincia eclesiástica) investigó la muerte de Rother, entrevistó a testigos y miembros de su comunidad en Guatemala. Hizo varios viajes a ese país y realizó unas 50 entrevistas.

"Hice todas las entrevistas e investigaciones en Guatemala en español y algunas en inglés en Estados Unidos", manifestó Taylor. "Cuando me nombraron obispo, mi sucesor terminó las (entrevistas) en inglés".

Taylor dijo que Rother tenía razones para pensar que, como ciudadano de Estados Unidos, correría menos riesgos que otros sacerdotes.

"Sabía que no era una protección total, pero que le daría cierto nivel de libertad", expresó Taylor. "Era muy discreto y no buscaba pelea".

Taylor indicó que Rother fue enviado a Guatemala a servir al pueblo tzutujil. Comenzó a trabajar allí en 1968, con algunos otros, pero en 1975 era el único clérigo que quedaba en la misión.

"Es en el atliplano de Guatemala", expresó Taylor. "La población es casi toda indígena y el español no es la lengua madre. Eran muy pobres".

Cuando la arquidiócesis se hizo cargo de la misión en la década de 1960, la expectativa de vida en la zona era de 42 años, señaló Taylor.

"Tenían una tasa de mortalidad infantil muy alta", expresó. "No tenían agua potable. Todo lo sacaban de un lago que era también un desagüe, por lo que la sanidad pública era muy mala".

La guerra se fue acercando a ese remoto pueblo y en la noche del 28 de julio de 1981 Rother fue abatido a tiros en la rectoría de la iglesia. Luego de su muerte, la arquidiócesis no envió otro sacerdote a la zona hasta 1984. La comunidad fue servida por sacerdotes de Guatemala hasta entonces. Taylor viajó varias veces a la misión en los años 80 para visitar a los sacerdotes que servían a la comunidad. Dijo que en los 80 la opresión militar había alcanzado su punto máximo.

"Asesinaban a la gente rutinariamente", expresó.

La comisión para la causa de la canonización comenzó a trabajar en el 25to aniversario de la muerte de Rother y este año, en ocasión del 30mo aniversario, un grupo de personas de Arkansas y Oklahoma hicieron un peregrinaje a Santiago Atitlán.

El trabajo de la comisión, la llamada fase de descubrimiento, fue enviado a la Congregación de las Causas de los Santos en Roma. El futuro de la causa de la canonización será decidido allí.

Si Rother es canonizado, sería el primer estadounidense varón que alcanza la santidad.

"Es un gran modelo de santidad sacerdotal y de santidad y coraje estadounidenses", dijo Taylor. "Era de origen muy humilde. Era de esas personas que no se hacen a un lado, muy fiel".

Michael Witczak, profesor asociado de estudios litúrgicos de la Catholic University of America de Washington, dijo que hay dos caminos hacia la canonización. Uno es el de la virtud heroica. El otro el del martirio. La comisión de la arquidiócesis realizó entrevistas para tratar de abarcar las dos posibilidades, indicó Taylor.

Para conseguir la santidad por virtud heroica, hacen falta dos milagros atribuidos al candidato que deben ser autenticados, el primero para la beatificación, que da derecho a ser considerado "bendito", y el segundo para la canonización como santo. Para el martirio, hay que ofrecer pruebas de que Rother fue asesinado por su fe.

"Lo más difícil de probar es que murió por el odio de la fe y no porque alguien robó la rectoría", dijo Taylor. "Podemos demostrar eso porque la iglesia era perseguida en esa época en Guatemala. Ya había habido seis asesinatos de sacerdotes ese año. Hay amplias pruebas de que la iglesia era un blanco del gobierno".

Los milagros plantean otro obstáculo y la mayoría de los que son confirmados por la iglesia en la actualidad en procesos de santidad involucran curas repentinas e inesperadas de alguna condición médica, señaló Taylor. Los milagros deben ser espontáneos, permanentes y no atribuibles a intervención humana de tipo alguno, y deben ocurrir antes de la muerte de la persona.

Taylor dijo que si Rother es considerado un mártir, se eliminará el requisito del primer milagro.

El obispo indicó que la Congregación para las Causas de los Santos generalmente analiza unos 25 casos al año, lo que implica una larga espera para recibir noticias del caso de Rother.

"Tal vez en 16 años tomen nuestro caso", dijo Taylor. "Si hemos hecho nuestro trabajo, habrá una beatificación. Podríamos ver eso en vida".

Taylor afirmó que Rother es un ejemplo para todos los católicos, sin importar lo que tome su santidad.

"Se entregó por entero, en cuerpo y alma, al Señor y al pueblo que el Señor le encomendó", declaró. "Era fiel. Sirvió a Jesús, lo vio entre los más pobres de los pobres y estuvo a su lado en tiempos de necesidad. Dijo 'el pastor no puede abandonar el rebaño cuando vienen los lobos".

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Información del Arkansas Democrat-Gazette, http://www.arkansasonline.com