El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se sometió al segundo chequeo médico de su mandato que reveló que goza de una salud "excelente", mejorada por haber decidido dejar de fumar, informó hoy la Casa Blanca en un comunicado.

La primera revisión médica que se hizo en febrero de 2010 mostró que el presidente estadounidense se encontraba en perfecta forma física, pero sus médicos le insistieron en que debía dejar el cigarrillo.

Obama prometió que abandonaría el cigarrillo al llegar a la Casa Blanca y durante la campaña electoral de 2008 a menudo se le veía mascando chicles de nicotina, que frenan el ansia.

Sin embargo, meses después de su llegada a la presidencia, reconoció que aún fumaba de vez en cuando.

El presidente estadounidense prometió a su esposa, Michelle, que no fumaría dentro de la Casa Blanca, donde de todas formas está prohibido fumar desde la presidencia de Bill Clinton (1993-2001), aunque no dijo nada de salir al jardín a encender un cigarro.

Las últimas valoraciones aseguran que Obama lleva a cabo una "dieta saludable", tiene un "peso adecuado" para su edad y su altura y es físicamente activo, lo que le permitirá ejercer su cargo "hasta el final de su presidencia", recoge el informe del doctor del presidente, el capitán Jeffrey Kuhlman.

A diferencia de la vez pasada, el colesterol de Obama se encuentra dentro de los parámetros normales y las recomendaciones sobre su dieta forman parte del pasado, ya que se alimenta de manera equilibrada.

Obama se sometió a diversos tipos de análisis y pruebas, desde una para cáncer de próstata hasta un examen gastrointestinal, y todas ellas han mostrado que la salud del mandatario se encuentra en perfecto estado.