El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, aseguró hoy que está en plena forma, después de que ayer medios zimbabuenses indicaran que quería dimitir por su delicado estado de salud, e indicó que se vengará del Gobierno suizo, que la semana pasada negó un visado a su mujer, Grace.

Según informa hoy el diario progubernamental zimbabuense The Herald, Mugabe desmintió a esos otros medios de su país que esté recibiendo tratamiento médico por un supuesto cáncer de próstata en estado avanzado.

"¿Queréis preguntarme por mi salud?. Como podéis ver, estoy en plena forma", aseguró Mugabe a la prensa anoche en el Aeropuerto Internacional de Harare.

Aunque The Herald precisa hoy que Mugabe estuvo en Asia para realizar una "visita privada", informes independientes aseguran que el presidente estuvo en Singapur, la que sería su octava visita este año al país asiático en lo que va de año.

Asimismo, documentos filtrados por Wikileaks del Gobierno de EEUU indican que el gobernador del Banco Central de Zimbabue, Gideon Gono, asegura que el presidente sufre un cáncer de próstata que le matará antes del 2013.

Por otra parte, ayer el semanario privado zimbabuense Standard informó de que supuestamente Mugabe le había confesado a su primer ministro, Morgan Tsvangirai, que "está cansado y quiere dimitir" durante una reunión.

A su llegada a Harare, Mugabe también amenazó con vengarse del Gobierno suizo, a quien tachó de "despiadado" por haberle negado un visado a su mujer, Grace, y a cuatro miembros de su comitiva que pretendían asistir a una cumbre de la ONU la semana pasada.

"Están demostrando que son despiadados y nosotros responderemos a eso, porque tienen propiedades aquí. No carecemos de medios para ello", advirtió Mugabe.

Aunque el presidente no especificó a qué propiedades se refería, en ocasiones anteriores aliados de Mugabe han amenazado a la subsidiaria zimbabuense de la multinacional alimentaria suiza Nestlé, que cuenta con una fábrica en Harare.

En 2009, Nestlé enfureció a Mugabe al ceder a presiones de activistas y anunciar que no compraría más leche de las granjas confiscadas a ganaderos blancos, que ahora pertenecen a Grace, la esposa del presidente.