El cantautor español Miguel Ríos se despidió hoy de los escenarios latinoamericanos con un concierto final con el que cerró 50 años de carrera y clausuró la 39 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC) de Guanajuato, centro de México.

"Estamos encantados de estar aquí haciendo el cierre definitivo a una carrera; es bonito que me lo hayan puesto tan difícil, cerrar el Festival Cervantino no es nada fácil", dijo animoso el cantante andaluz, tras ofrecer la primera ronda de temas.

"Tienen que aguantar un poquito de rock hasta al final porque es mi último concierto, entonces hoy voy a mandar yo", suplicó al público que esperó la última participación profesional de Ríos para cerrar el festival cultural más importante de México.

El rockero granadino Ríos atrapó desde el comienzo a los poco más de 6.000 espectadores que ocuparon un espacio en la Alhóndiga de Granaditas, así como a cientos de personas que se apilaron afuera del recinto o en los azoteas vecinas para poder escuchar al pionero del rock en castellano.

El artista deleitó con "Memorias de la carretera" como primera interpretación de la noche, seguida de "Bienvenidos", uno de los temas más populares.

"¡Hemos venido a pasarla de puta madre!", lanzó el veterano cantante al público, que respondió con aplausos y gritos.

Horas antes del concierto, en conferencia de prensa, el artista expresó su satisfacción de despedirse en Guanajuato porque su arquitectura y el paisaje le recordaban a su natal Granada.

Vestido completamente de negro, Ríos, de 67 años, bromeó con los espectadores y con los músicos.

"Nos siguen pegando abajo" sirvió no sólo para animar al público, sino como preámbulo para interpretar "Sueño espacial", pieza con la que recordó: "nosotros somos los importantes, nosotros tenemos que estar por delante de los gobiernos".

El repertorio fue completo. Interpretó piezas de las que denomina "totémicas", como "El rock de una noche de verano", y otras autobiográficas aunque poco conocidas en México -según reconoció-, como "Lo que le debo a Madrid".

"Saben que ésta es la imagen que me voy a llevar para el resto de mis días, cuando esté triste en Granada me acordaré de vosotros", dijo Ríos cuando, como en los estadio de fútbol de México, el público coreó a gritos: "Olé olé olé olé, Ríos, Ríos".

La noche cerró con temas de gran emoción. A capela, Ríos interpretó "Oración", la cual, dijo, en México tiene tanto sentido por la guerra cruenta que está postrando al país.

"Todo a pulmón", una de las favoritas de la velada, junto con "Blues del autobús", la esperada "Santa Lucía", "Rocanrol Bumerang" y "Sábado en la noche", fueron las melodías que pusieron fin al concierto de dos horas, y a la carrera del cantante.

Hace un año, en Granada, Ríos comenzó su última gira "Bye Bye Ríos Rock Hasta el Final" y desde entonces ha recorrido tanto su país como otras naciones para presentar un espectáculo de más de dos horas en las que repasó todos los temas míticos que marcaron su carrera.

Hoy fue su última presentación en Latinoamérica. Oriundo del barrio de La Cartuja, en Granada, Miguel Ríos comenzó su trayectoria en 1962; pronto se convirtió en referente del rock en castellano, inspirado, como él mismo reconoce, por cantantes mexicanos como Enrique Guzmán y César Costa.

En 1969 grabó "Himno a la alegría", el mayor éxito de su carrera.

Aunque Ríos había aclarado que seguirá cantando, pero ya no lo hará de manera profesional, sino que participará cantando en otro tipo de formatos más motivados por la solidaridad que por el beneficio.