La Organización Internacional del Trabajo (OIT) pidió hoy poner los mercados al servicio del empleo, y no al revés, en un informe en el que advierte de que la desaceleración de las principales economías impactará "con rapidez y de manera marcada" en los mercados de trabajo en el plazo de seis meses.

Elaborado por el Instituto Internacional de Estudios Laborales (IIEL), el documento considera posible "romper el círculo vicioso" de desaceleración económica, seguido de incremento de las desigualdades y el descontento social y, por lo tanto, de retraso de la recuperación, con un cambio de mentalidad y de políticas.

Dice la OIT que "no se le ha puesto la suficiente atención" al potencial que los empleos tendrían para impulsar la recuperación" y critica el excesivo empeño de los Gobiernos, sobre todo de las economías avanzadas, en "tranquilizar a los mercados financieros".

"El debate se ha enfocado sobre todo en la austeridad fiscal y en cómo ayudar a los bancos, dejando de lado la posibilidad de una reforma de las prácticas bancarias que dieron paso a la crisis y olvidando transmitir una visión sobre cómo podría recuperarse la economía real", se lee en el informe de la OIT.

"Hemos llegado al momento de la verdad. Las posibilidades de evitar una doble caída del empleo son limitadas y debemos aprovecharlas", afirmó Raymond Torres, director del IIEL.

La OIT estima que si se mantienen las tendencias actuales, serán necesarios al menos cinco años para que el empleo regrese a los niveles anteriores a la crisis en las economías avanzadas, un año después de lo previsto en el informe del año pasado.

Para volver a las tasas previas a la crisis, sería necesario crear 80 millones de puestos de trabajo durante los próximos dos años, pero todo apunta a que sólo se generará la mitad.

Por regiones, se prevé que entre 2012 y 2013 las economías avanzadas creen 2,5 millones de puestos de trabajo (24,7 millones menos de los necesarios para volver a los niveles precrisis).

En las economías emergentes y en vías de desarrollo, la previsión es de 37,7 millones de nuevos puestos de trabajo (15,1 millones menos de los necesarios), lo que quiere decir que en el conjunto global mundial habrá un "déficit" de 39,9 millones de empleos.

El informe también presenta un nuevo índice de "tensión social", que refleja los niveles de descontento social por el desempleo y por las dificultades para encontrar un nuevo puesto de trabajo.

En el 45 % de los 118 países analizados por la OIT, la tensión social está aumentando, sobre todo en Estados Unidos, Europa, los países árabes y, en menor medida, Asia.

Por contra, el riesgo social ha disminuido o se ha estabilizado en el África Subsahariana y en América Latina.

El documento incluye un sondeo en el que se realizó la siguiente pregunta a los encuestados: "¿Está usted satisfecho o insatisfecho con la disponibilidad de buenas oportunidades de trabajo en la ciudad o área en la que usted vive?".

El mayor porcentaje de "insatisfechos" se registró en el África subsahariana, con un 79 % de media, seguido de Europa del Este y el antiguo espacio soviético, con el 71, Asia meridional, con el 63, Oriente Medio y el norte de África, con el 59, América Latina y las economías avanzadas, con el 55, y Asia oriental, el sudeste asiático y la región del Pacífico, con el 44.

Entre las economías avanzadas, los porcentajes oscilaron desde el 82 % de Grecia, el 80 % de Irlanda y el 77 % de España, y el 46 % de Japón, el 39 % de Canadá y el 34 % de Australia.

Los meses venideros, a juicio de la Organización Internacional del Trabajo, no harán más que ensombrecer el panorama, ya precario de por si, con el desempleo mundial por encima de los 200 millones de personas, lo que representa la cifra más alta jamás registrada.

Antes de la crisis de 2008, el número registrado de desempleados era de 176 millones de personas, según la OIT.

El informe cita tres razones por las cuales la actual desaceleración económica puede tener un impacto particularmente grave sobre el panorama laboral: una mayor debilidad de las empresas, la poca disposición de los Gobiernos a nuevos programas de empleo y la falta de coordinación política internacional.

Por esta razón, la OIT hace un llamamiento en favor de mantener y, en algunos casos, de fortalecer los programas en favor del empleo, reiterando que los esfuerzos por reducir la deuda pública y el déficit con frecuencia se han enfocado "de manera desproporcionada" en el mercado laboral y las medidas sociales.

El informe explica que un aumento del gasto en políticas activas del mercado laboral de sólo el 0,5 % del PIB podría incrementar el empleo en entre 0,4 y 0,8 %, dependiendo del país.

Por último, el informe sostiene que el adagio según el cual la moderación de salarios lleva a la creación de empleos es un mito, e invita a adoptar una estrategia de recuperación integral basada en los ingresos, lo que ayudaría a estimular las inversiones y al mismo tiempo reduciría las excesivas desigualdades en los ingresos.

Fernando Puchol