El Papa Benedicto XVI señaló que Brasil no debe "considerar a la religión como un simple sentimiento individual que se pueda relegar al ámbito privado", al recibir el lunes las cartas credenciales del nuevo embajador de ese país ante la Santa Sede, Almir Franco de Sá Barbuda.

Tal como la Iglesia reconoce la laicidad del Estado de Brasil, espera a su vez que éste reconozca la religión "como una realidad que puede estar organizada en estructuras visibles" y que su presencia sea "reconocida por la comunidad pública".

El Pontífice sostuvo que "el Estado debe garantizar la posibilidad de libre ejercicio del culto de una confesión religiosa, así como su cultura, educación y caridad, cuando esto no está en contraste con la moral y orden público".

Recordó el apoyo que otorga la Iglesia en el campo de la educación y dijo que en el ámbito de la justicia social, "el gobierno brasileño sabe que puede contar con la Iglesia como un socio privilegiado en todas sus iniciativas encaminadas a erradicar el hambre y la pobreza".

El Pontífice envió un saludo a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y le expresó sus "mejores deseos de éxito en el alto desempeño de su misión, así como mis oraciones por la prosperidad y el bienestar de todos los brasileños".

Expresó además su "profundo aprecio" al gobierno por apoyar la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en 2013 en Río de Janeiro.