El Gobierno argentino firmó hoy un convenio con la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) para "equilibrar la balanza comercial" del sector editorial, luego de las trabas registradas para la importación de libros al país suramericano.

El acuerdo rubricado por el Gobierno de Cristina Fernández con las empresas establece que "en septiembre de 2012 cada una de las editoriales deberá mostrar equilibrio entre sus importaciones y sus exportaciones", precisa un comunicado del Ministerio argentino de Industria.

El sector importa hoy principalmente de España, Colombia, China, Uruguay el 78 por ciento en volumen y el 67 por ciento en valores de lo que se comercializa en Argentina, según la nota oficial.

"Este acuerdo nos permitirá impulsar la producción de libros en Argentina, un país que fue líder en la impresión y edición de libros de habla hispana", aseguró la ministra de Industria, Débora Giorgi.

De la rúbrica del convenio también participó el presidente de la CAP, Héctor Di Marco, y los miembros del consejo directivo de la cámara que agrupa a 46 editoriales.

"Vamos a monitorear el acuerdo para lograr los objetivos comprometidos", advirtió a su vez el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a cargo también de los acuerdos de control de precios que establece el Gobierno en distintos sectores.

Era un secreto a voces que el Gobierno argentino pretende que las grandes editoriales extranjeras, la mayoría españolas, comiencen a imprimir sus textos en el país, donde se distribuyen entre 75 y 78 millones de publicaciones al año, señalaron fuentes del sector gráfico.

En septiembre pasado, la CAP advirtió en un comunicado sobre "las demoras" registradas en la Aduana para la importación de libros a Argentina.

El sector editorial manifestó en aquella oportunidad "su sorpresa por la prolongación" de "este serio problema, cuya consecuencia es la acumulación de ejemplares en los depósitos" argentinos.

El comunicado de la CAP se divulgó días después de que la prensa informara sobre la supuesta retención de un millón de libros, fascículos y revistas durante casi una semana en la aduana argentina.

Las informaciones indicaban que entre los materiales demorados abundaban las publicaciones de origen uruguayo, chileno, paraguayo y de China.

Frente a la preocupación del sector, el Gobierno inició entonces una "muy gradual liberación de algunos de los textos retenidos", y las editoriales esperan ahora que el problema sea definitivamente resuelto con la firma del acuerdo, dijeron las fuentes.

El convenio "ayuda a fortalecer la soberanía cultural y económica y a defender el trabajo argentino", opinó hoy el secretario argentino de Cultura, Jorge Coscia.

Argentina sustituirá este año importaciones por valor de 8.000 millones de dólares con una política que ha causado roces con Brasil y China, además de múltiples críticas de importadores.

Esta política gubernamental contempla diversos acuerdos, como la radicación de multinacionales en el país o el ingreso en negocios ajenos para compensar la balanza de intercambios, como el caso de las automotrices, que aceptan exportar vinos, granos y cacahuetes, entre otros productos, para compensar sus importaciones.

Además, Argentina aumentó este año de 400 a 600 los productos incluidos en el sistema de "licencias no automáticas", que retrasa entre uno y dos meses la decisión de autorizar o no su importación, y mantiene una docena de investigaciones por "dumping", es decir, por el ingreso de productos sospechosos de comercio desleal, la mayoría procedentes de países asiáticos.