Decenas de miles de pasajeros de Qantas Airways varados en todo el mundo batallaron para llegar a sus destinos el domingo, un día después de que la aerolínea australiana aterrizó abruptamente su flotilla por una disputa con sus empleados en huelga.

El gobierno de Australia pidió una orden judicial con el fin de ordenar que los aviones de la aerolínea australiana regresaran a los aires.

Las autoridades australianas manifestaron su frustración por la repentina decisión de la 10ma aerolínea más grande del mundo y solicitó una audiencia de arbitraje de emergencia para ordenar a Qantas volar por los intereses económicos del país.

"No nos corresponde comenzar a repartir responsabilidad, pero también sé que existe una mejor forma de resolver estos temas que dejando varados a los clientes", dijo el asistente del Tesoro australiano Bill Shorten a los reporteros antes de la audiencia de arbitraje en Melbourne, ciudad en el sur del país. "Queremos más sentido común que eso".

Diariamente, cerca de 70.000 pasajeros viajan por Qantas y se quedaron varados en aeropuertos de todo el mundo tratando de planear rutas alternativas después de que la línea aérea anunció el sábado que aterrizaría su flotilla hasta que los sindicatos llegaran a un acuerdo con la empresa.

Qantas de antemano ha reducido y reprogramado vuelos para las próximas semanas una vez que el sindicato de trabajadores inició un paro y se negó a trabajar tiempo extra ante la duda de que un plan de reestructuración pueda enviar al extranjero algunos de los 35.000 empleos de la compañía.

Alan Joyce, director general de la empresa, dijo que Qantas podría estar volando nuevamente en pocas horas si los tres jueces de arbitraje deciden terminar permanentemente con el aterrizaje de los aviones y la huelga sindical.

Los sindicatos quieren que los jueces fallen a favor de una suspensión para que los paros puedan reanudarse si fracasan sus negociaciones con la empresa.