Pastores españoles llevaron el domingo sus ovejas por las calles del centro de Madrid, en señal de defensa a los derechos de migración y pastoreo, amenazados por la urbanización y otros límites establecidos por el hombre.

Jesús Garzón, presidente de un consejo de pastores establecido en 1273, dijo que unas 5.000 ovejas y 60 vacas estaban cruzando la ciudad para ejercer su derecho a transitar por rutas que existían antes de que Madrid se expandiese, de un pueblito rural a la gran capital que es en la actualidad.

Siguiendo una vieja tradición, un pastor guía pagó 25 maravedíes — monedas del siglo XI — para usar el cruce, dijo Garzón.

Las ovejas tienen el derecho a usar 125.000 kilómetros de senderos para migraciones de temporada desde pastos en tierras altas en el verano a zonas más cálidas en el invierno.

Algunos senderos han sido usados anualmente desde hace más de 800 años y el Madrid moderno está en medio de dos rutas norte-sur, una de las cuales data de 1372.

La capital española es una ciudad relativamente moderna en Europa, que apenas recibió su status de centro administrativo del país en 1561, cuando el rey Felipe II mudó su corte a la ciudad.

Como resultado del crecimiento, la Puerta del Sol — una céntrica y popular plaza madrileña — está ahora en medio de una de esas rutas.

En los últimos 18 años, pastores han parado el tráfico en otoño para reafirmar su derecho a cruzar la ciudad.

Muchos españoles aprecian grandemente las costumbres ancestrales de los pastores y se sienten particularmente orgullosos de variantes nativas de ovejas, como la Merino, que se ha convertido en el centro de importantes industrias de lana en todo el mundo, como la de Australia.

Los rebaños que llegaron a Madrid el domingo se habían pasado el verano pastando en Brieva de Cameros, 300 kilómetros al norte de Madrid, dijo Garzón.