Cachavas, zahones, carromatos y pendones regresaron hoy a Madrid junto con miles de ovejas, vacas y caballos que recorrieron las principales calles para reivindicar la vigencia de la trashumancia y las cañadas reales.

"¡Eh, apartarse que no son coches", se abría paso a voces por la calle Mayor Gonzalo, un caballista madrileño llegado desde Navacerrada para participar en la XVIII Fiesta de la Trashumancia cuyo objetivo ha sido reivindicar los derechos de paso, conservación y acondicionamiento de las cañadas para el ganado.

Así, entrada ya la mañana, más de 3.000 ovejas, vacas y caballos comenzaron un recorrido desde la amplia zona forestal de la Casa de Campo al Puente del Rey, subieron por el Parque de Atenas y la Cuesta de la Vega hasta la catedral de la Almudena y la calle Mayor, ya en el centro de Madrid.

Tras una parada para reagruparse en la Puerta del Sol, los pastores y caballistas siguieron el trazo que antaño seguía la cañada hasta Cibeles y por la calle de Alcalá hasta la plaza de toros.

A su paso por la Plaza de la Villa, y siguiendo la tradición, entregaron a un representante del Ayuntamiento los 160 maravedíes que establece como pago para el paso de 3.200 ovejas por esta cañada, una Concordia firmada en 1418 entre los Hombres Buenos de la Mesta de los Pastores y los Procuradores del Concejo de la Villa de Madrid.

El organizador y promotor de esta iniciativa, Jesús Garzón, de la asociación Trashumancia y Naturaleza, defendió la importancia de preservar las tradiciones, promover la ganadería y animar a los jóvenes a tomar el relevo al frente de los rebaños.

Según Garzón, el paso del ganado por Madrid es una más de las decenas de travesías que la asociación está coordinando estos meses por toda España en un intento de mantener abiertas y en buen estado los 125.000 kilómetros de vías pecuarias de España.