La estricta ley de Alabama contra la inmigración ilegal intranquilizó a los hispanos y muchos ya han abandonado el estado, pero los integrantes de otros grupos étnicos también parecen preocupados, aunque menos.

La vietnamita Mai Nguyen llegó hace más de 20 años como refugiada a Bayou La Batre, el corazón del sector marisquero de la parte del Golfo de México que corresponde a Alabama. Nguyen dijo que hubo un temor inicial por la nueva ley, principalmente entre aquéllos residentes con inglés limitado.

"Yo estaba algo preocupada cuando escuché por primera vez lo de la ley, por temor a que me sería imposible explicar a algún policía que vivo aquí de manera legal", dijo Nguyen a través de un traductor. Como sea, Nguyen afirmó que ahora lo que más le preocupa es la pesca de camarón.

Nguyen forma parte de la robusta comunidad de inmigrantes del sudeste asiático que se establecieron aquí al término de la Guerra de Vietnam. En vista de que están naturalizados como ciudadanos estadounidenses o son residentes legales permanentes no deberá afectarles la nueva ley de Alabama dirigida contra la inmigración ilegal.

Los tribunales impidieron la entrada en vigencia de algunos puntos de la normativa, pero está vigente el que permite a la Policía verificar la condición migratoria de las personas a las que se les ordene que detengan su automóvil en marcha.

Algunos inmigrantes, incluso quienes residen legalmente, están preocupados de que este punto propicie detenciones indebidas o encasillamiento racial, aspectos que han rechazado tanto la Policía como los partidarios de la ley.

Las personas de la comunidad del sureste asiático en Bayou La Batre, en especial las generaciones mayores, fueron alentadas a que tramiten unos documentos tipo pasaporte que les caben en los bolsillos para que puedan traerlos consigo.

Esta medida redujo los temores hacia la ley, dijo Grace Scire, directora regional del grupo vietnamita-estadounidense Boat People SO, que defiende los derechos de los inmigrantes del sureste asiático.

Desde la promulgación de la ley, mucho hispanos — el grupo de inmigrantes que ha tenido el crecimiento más veloz en la última década en el estado — han salido de Alabama.

Incluso entre los hispanos que son residentes legales, muchos dijeron que se iban del estado por temor a convertirse en sujetos de la acción policial debido a su apariencia o porque tenían parientes que no tienen permiso para estar en el país.

"Los inmigrantes hispanos definitivamente consideran que esta es una ley dirigida contra ellos", dijo Elizabeth Brezovich, de la Coalición a Favor de la Justicia para los Inmigrantes en Alabama. Sin embargo, afirmó que otros grupos de inmigrantes también están preocupados.

"Las audiencias legislativas y los testimonios corroboran que las personas que presentaron y aprobaron la ley buscaron obligar a los hispanos a la autodeportación", dijo Olivia Turner, de la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles en Alabama. "Aunque creo que sus consecuencias podrían ser más amplias".

Turner dijo que ha escuchado de integrantes de la comunidad del sureste asiático, muchos de los cuales son musulmanes, que esta ley es otra herramienta que será utilizada para hostilizarlos como parte de las secuelas del 11 de septiembre de 2011.

Algunos inmigrantes haitianos han expresado temor de que la normativa afecte a personas sólo por su aspecto racial, apuntó.

Nguyen llegó a Bayou La Batre en 1990 después de pasar un año en el cercano Mobile. Ella ve algunos paralelismos entre su propia experiencia y la de los hispanos.

Cuando llegó por primera vez con su familia, buscando una vida mejor, algunos trabajadores estadounidenses resintieron que los extranjeros cubrieran puestos de trabajo, incluso empleos humildes como limpiadores de ostras. Uno de los principales propósitos manifiestos de la nueva ley de Alabama es asegurarse de que los inmigrantes que viven de manera ilegal en el país no le quiten el empleo a los estadounidenses.

Como refugiados, incluidos muchos que huyeron de la persecución después de que tomaron el poder regímenes comunistas, los naturales del sureste asiático tienen estatus de residencia legal y muchos están naturalizados como ciudadanos estadounidenses.

Nguyen simpatiza de algún modo con los inmigrantes hispanos, pero dijo que la ley podría tener un efecto positivo si los inmigrantes que no tienen permiso para estar en el país abandonan el estado.

Ellos están siempre dispuestos a trabajar por salarios más bajos y bajo peores condiciones, lo que significa que los empleadores tienden a preferirlos sobre quienes están aquí legalmente, señaló. Y dado que hay embarcaciones atracadas en puerto debido a la lenta economía, mucha gente necesita empleos.

El dueño de una tienda de comestibles Tom Khanthavongsa y su esposa, Duang, migraron de Laos a Estados Unidos en 1980. Khanthavongsa, de 55 años, dijo que ha puesto mucho atención a la nueva ley.

"No estamos preocupados, todos tenemos nuestros documentos", dijo.

En todo Mobile Bay, a lo largo de la Costa del Golfo, la cual atrae en verano multitudes de turistas a sus playas de arena blanca, muchos trabajos que requieren poca experiencia son cubiertos con trabajadores de otros países.

Empleadores en Gulf Shores y Orange Beach, donde hoteles frente a la playa, tiendas de regalos y restaurantes frente al mar satisfacen a los turistas, dijeron que perdieron algunos empleados hispanos — que pensaban estaban legalmente en el país — cuando entró en vigor la ley.

Pero muchos empleos están cubiertos por gente joven de Europa del este o Jamaica que vinieron con visas temporales de trabajo para atender mesas o limpiar habitaciones de hotel durante la temporada alta del verano boreal. La ley entró en efecto cuando terminaba la temporada, así que es demasiado pronto para decir si desalentará su deseo de venir a Alabama.

Eugeniu Gorbatia trabaja como cantinero en un restaurante al lado del puerto. El ciudadano de 28 años de Moldavia, a quien se concedió asilo político, ha vivido en Estados Unidos durante cinco años y habla con un acento fuerte. El comentó que no le preocupa la ley nueva.

"Me detuvieron en el verano (cuando transitaba en su vehículo), pero la policía no me preguntó sobre mi estatus de inmigración", comentó. "Pero si lo hubieran hecho, no me hubiera preocupado; tengo mis documentos", señaló.

Su empleador, Matt Shipp, dijo que sus trabajadores con visas temporales no estaban preocupados por la nueva ley, pero perdió un puñado de empleados hispanos, todos los cuales él cree que están en el país legalmente. Algunos se mudaron a Florida, donde las leyes son menos estrictas.

En el área de Montgomery, a la pequeña comunidad coreana sólo le preocupa que el amplio arbitrio otorgado a los agentes de policía pueda ser usado indebidamente, dijo Sun Gi Chun, profesor de la Universidad Estatal de Alabama.

"La mayoría de la gente (en la comunidad) está trabajando aquí legalmente, así que no tenemos ningún temor a la ley", comentó. "Nos preocupa un poco la gente que pudiera abusar de su autoridad, pero hasta ahora no hemos sentido ningún abuso", agregó.

Mohamed Elhady, presidente del Centro Islámico de Huntsville, el cual tiene miembros de muchos lugares, incluidos India, Pakistán, Turquía y Medio Oriente, dijo que no ha escuchado mucha preocupación sobre la ley nueva.

"Nuestra comunidad es diferente", indicó. "Está constituida de profesionales — médicos, maestros, ingenieros — todos los cuales están aquí legalmente; así que la ley no nos afecta. No estamos preocupados", reiteró.