La presidenta argentina, Cristina Fernández, retomará la próxima semana su agenda internacional, que incluye una reunión con su par de EE.UU., Barack Obama, luego de varios días agitados, dominados por su reelección y el primer aniversario de la muerte de su esposo y antecesor, el exmandatario Néstor Kirchner.

Fernández prevé regresar hoy a Buenos Aires desde la sureña ciudad de Río Gallegos, donde el pasado jueves encabezó la inauguración del mausoleo al que fueron trasladados los restos del exjefe de Estado (2003-2007) a un año de su fallecimiento, dijeron fuentes oficiales.

La mandataria, líder del peronista Frente para la Victoria, aprovechará en la capital argentina para dar las últimas puntadas a los preparativos de su viaje a Cannes, Francia, hacia donde prevé partir el próximo martes para participar de la cumbre del G20, que se desarrollará entre el 3 y 4 de noviembre.

"Se espera un G20 muy duro", pronosticó hoy en su cuenta de Twitter el canciller argentino, Héctor Timerman, quien detalló que los debates girarán en torno a "Europa y la reforma del sistema financiero".

Durante la cumbre, Fernández se reunirá con Obama, quien solicitó el encuentro luego de la reelección de la mandataria argentina en los comicios generales del pasado domingo, con un aplastante triunfo del 53,96 por ciento de los votos, indicó el Gobierno argentino.

La jefa de Estado, que en diciembre próximo iniciará un nuevo mandato de cuatro años, aprovecha por estos días para delinear el Gabinete que le acompañará en su segundo Gobierno, coincide la prensa local.

Se esperan varios cambios en la conducción de las carteras ya que el ministro de Economía, Amado Boudou, será el próximo vicepresidente, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue electo senador en los comicios, y el titular de Agricultura, Julián Domínguez, diputado.

Aníbal Fernández dijo este domingo en su cuenta de Twitter que se prepara para "iniciar esta nueva etapa legislativa" con la que le "ha honrado" la presidenta luego de más de nueve años como miembro del Gabinete, al que se incorporó durante la presidencia del peronista disidente Eduardo Duhalde (2002-2003).

Por su parte, el ministro argentino de Salud, Juan Manzur, renunció la semana pasada para asumir ayer como vicegobernador de la provincia norteña de Tucumán, sin embargo, pedirá licencia en ese cargo y volverá a ocupar la cartera sanitaria en los próximos días, al menos hasta diciembre.

Entre los problemas prioritarios a abordar por Fernández durante su segundo mandato, que comenzará el 10 de diciembre y promete ser más "cristinista" que "kirchnerista", aparecen la amenaza de altos índices de inflación y de conflictos comerciales con Brasil, señalan varios analistas.

Ambos factores se conjugan con una economía que lleva ocho años de crecimiento, "recalentada" por incentivos al consumo interno, con presiones sobre el tipo de cambio y una tendencia bajista del superávit comercial en el contexto de la crisis que afecta a EE.UU. y países de la Unión Europea (UE).

Por lo pronto, el Gobierno aprovechó la primera semana luego del aplastante triunfo electoral para tomar una seguidilla de medidas con el fin de evitar la fuga de capitales y frenar presiones alcistas sobre el precio del dólar.

Luego de una aburrida campaña electoral, el Parlamento también retomará la próxima semana sus actividades, con una sesión prevista para el miércoles en el Senado y reuniones ese mismo día en comisiones de la Cámara de Diputados.

El oficialismo recuperó en las elecciones la mayoría en ambas Cámaras, en momentos en que la oposición no logra superar su fragmentación y divisiones internas, como ha admitido esta semana la Unión Cívica Radical (UCR), segunda fuerza parlamentaria.

Varios dirigentes opositores no descartan incluso que legisladores del peronismo disidente u otras fuerzas se incorporen a las filas del oficialismo.