El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, confesó durante una reunión a su primer ministro, Morgan Tsvangirai, que "está cansado y quiere dimitir", pero que miembros de su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), no se lo permiten, informó hoy un periódico zimbabuense.

Según el semanario privado Standard, que dice haber obtenido la información del propio primer ministro, Mugabe, de 87 años, también aseguró a Tsvangirai que su dimisión probablemente significaría "el descalabro" de la ZANU-PF.

Medios zimbabuenses han informado en los pasados días de la posible nueva visita de Mugabe, en el poder desde 1980, a Singapur para hacerse un chequeo médico, aunque su portavoz no lo confirmó.

De ser cierto, el viaje sería el octavo que realiza Mugabe a Singapur este año.

Según un documento del Gobierno estadounidense filtrado por Wikileaks el pasado septiembre, el gobernador del Banco Central de Zimbabue, Gideon Gono, aseguró a diplomáticos americanos que Mugabe tiene un cáncer de próstata avanzado.

Los rumores sobre el estado de salud del presidente de Zimbabue están sembrando gran incertidumbre entre los militantes del ZANU-PF, que quieren que se celebren elecciones en el país el año que viene.

Los analistas apuntan que el presidente y los altos cargos del partido temen que, de no ganar las próximas elecciones, serán acusado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de crímenes contra la humanidad cometidos en los años 80 y en la década pasada, cuando miles de sus opositores fueron asesinados.

En febrero de 2009, Mugabe se vio forzado a formar un gobierno de unidad con Tsvangirai, su rival político, tras unas polémicas elecciones que el actual presidente habría perdido por un amplio margen si hubieran sido libres y justas, según los expertos.