El acuerdo logrado esta semana para contener la crisis de la deuda soberana europea ha potenciado al máximo el concepto de la integración del Viejo Continente y podría aportar nuevos argumentos a los movimientos nacionalistas, que han visto aumentada su popularidad en parte como reacción a la idea de una sola Europa.

A fin de garantizar las inversiones en el euro, los líderes de la eurozona han defendido una mayor integración de la política económica, transfiriendo el poder de los gobiernos nacionales a los burócratas de Bruselas.

Empero, los "euroescépticos" han logrado avances a la hora de sostener que las elites europeas, especialmente las burocráticas, están transformando el bloque en un súper estado federal contra el deseo de sus ciudadanos. Los acontecimientos de esta semana podría reformar ese argumento.

"Este es un gran paso, solamente que en la dirección equivocada", dijo el líder del Partido Libertad holandés, Geert Wilders.

El plan de rescate de la eurozona presenta un dilema a los líderes europeos a la hora de resistir dichos ataques.

Si fracasa existe el riesgo de que desaparezca el euro, un gran golpe para las aspiraciones europeas de una unión política y económica, pero de tener éxito aumentará la integración de la política económica a nivel de bloque en la eurozona, con la transferencia del poder de los gobiernos nacionales a una burocracia europea.

Ello proporcionaría más argumentos a los grupos nacionalistas, según los cuales las elites europeas están transformando el bloque en un súper estado federal contra el deseo de sus ciudadanos.

"Si hay algo positivo en esto es que sienta la base para un nuevo debate sobre la UE que no ha existido en los últimos 10 años", dijo Jimmie Akesson, líder del derechista Partido Demócratas Suecos.

El debate saltó ya a la palestra pública en Gran Bretaña, que nunca fue el miembro más entusiasta de la UE y donde los legisladores presentaron esta semana sin éxito una moción para realizar un referéndum sobre el abandono del bloque de 27 naciones.

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Los periodistas de The Associated Press Robert Barr en Londres; Toby Sterling en La Haya; Matti Huuhtanen en Helsinki; Jan M. Olsen en Copenhague; Vanessa Gera en Varsovia; George Jahn en Viena y David Rising en Berlín contribuyeron a este despacho.