Los manifestantes contra Wall Street en todo Estados Unidos que han prometido mantenerse firmes contra la Policía y los políticos también enfrentan otro tipo de adversario: el frío.

A medida que desciende la temperatura, los inconformes acumulan abrigos, mantas y bufandas, tratan de asegurar catres y tiendas de campaña estilo militar, y siguen los consejos de supervivencia de los indigentes que se han unido a sus campamentos.

Cuando ha pasado más de un mes y medio desde el comienzo del movimiento, los activistas de Ocupemos Wall Street, desde Nueva York hasta Colorado, se han comprometido a resistir la nieve, la aguanieve y el frío mientras protestan por la desigualdad económica y lo que ellos llaman la avaricia corporativa.

Pero los peligros de permanecer al aire libre en algunos de los climas más duros del país ya se manifiestan: en Denver, dos manifestantes fueron hospitalizados con hipotermia esta semana durante una tormenta que arrojó varios centímetros de nieve.

Los activistas también saben muy bien que es probable que el número de manifestantes se reduzca a medida que el clima se pone más frío.

Algunos de los movimientos están explorando lugares cerrados, como edificios vacíos u otras propiedades no utilizadas, posiblemente incluso casas embargadas, aunque hay quienes cuestionan qué tan apropiado es mantener una protesta que la opinión pública no va a observar.

Encender fogatas está fuera de discusión en la mayoría de los lugares debido a regulaciones de seguridad.

El movimiento en Boston, que cuenta con unos 300 participantes durante las noches y podría enfrentar algunas de las condiciones meteorológicas más brutales de una ciudad principal con un campamento, ha creado un comité de preparación para el invierno, que tratará de conseguir bolsas de dormir superaislantes y otros equipos de supervivencia invernal.

Activistas del campamento insignia del movimiento, que consta de cientos de personas en el parque Zuccotti de Nueva York, buscan provisiones en los paquetes que llegan todos los días, que incluyen abrigos y chaquetas.

También están tratando de replantear las cuestiones operativas después de que el viernes las autoridades se llevaron latas de gasolina y seis generadores que utilizaban para la cocina, las luces de emergencia y los equipos de comunicación. El alcalde Michael Bloomberg los calificó como un riesgo de seguridad.

En Providence, donde funcionarios de la ciudad amenazan con ir a los tribunales para desalojar a cientos de campistas de un parque frente al Ayuntamiento, un grupo dijo que se mantendrá allí durante los meses invernales.

En Denver, mientras los manifestantes se preparaban para la nieve de esta semana, una decena de simpatizantes se detuvo para dejar mantas, guantes, alimentos y chocolate caliente. La Policía se negó a permitir que los activistas levantaran una carpa. Eso hizo que algunos tuvieran que dormir en el suelo húmedo.

"Yo acojo el desafío de este clima frío", dijo Dwayne Hudson, un paisajista que ha estado viviendo en el lugar de la protesta en Denver durante casi dos semanas. "Esto es como la guerra. Ya sabes, los soldados lo hacen cuando ocupan un lugar. Estoy seguro de que las montañas de Afganistán son bastante frías".

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