La vicepresidenta de Honduras, María Antonieta Guillén, celebró hoy el "retorno" del país a las cumbres iberoamericanas después de que en la cita de 2009 participaran autoridades del depuesto Gobierno de Manuel Zelaya y en la de 2010 el actual presidente, Porfirio Lobo, no fuera invitado.

"Luego de dos años los hondureños y hondureñas podemos decir que hemos transitado con éxito en el camino del restablecimiento de la democracia", afirmó Guillén en la sesión plenaria de la XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebra en Asunción.

Según la vicepresidenta, que se vanaglorió del "retorno a la consolidación" de la "agenda común" del país "con Iberoamérica", su gobierno "tiene una línea de acción definida" y realiza "grandes esfuerzos por proteger a todos los ciudadanos".

Guillén hizo alusión también a la crisis económica, que en su opinión demuestra que "las viejas recetas no sirven para solventar los nuevos problemas" de la economía mundial.

Hizo asimismo un llamado al "fortalecimiento" de las instituciones y a "la búsqueda de mecanismos modernos para reformar el Estado", el tema central de la cita de Asunción.

Remarcó además la importancia para Honduras de hacer frente a la violencia del crimen organizado y reclamó esfuerzos conjuntos "por reprimir y retener la producción" y comercialización de droga.

Apostó también por un "nuevo orden internacional que mitigue los efectos del cambio climático" y aseguró que "la segunda década del milenio debe ser la década de Iberoamérica", como una gran unidad cultural, política y social.

En 2009 el presidente de Honduras, Juan Manuel Zelaya, fue depuesto del cargo por las Fuerzas Armadas y su sustituto, Roberto Micheletti, nombrado por el Congreso, que no fue reconocido por la comunidad internacional, no participó en la cumbre iberoamericana de Estoril (Portugal).

A la cita portuguesa fue invitada la canciller del Gobierno depuesto de Honduras, Patricia Rodas.

El año pasado, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, decidió no invitar al actual presidente hondureño, Porfirio Lobo, elegido en elecciones democráticas y que este año sí fue invitado pero se excusó de asistir por los problemas causados por las lluvias en su país.