Un adolescente de 13 años fue rescatado anoche tras haber pasado 108 horas bajo las ruinas provocadas por el grave terremoto registrado el pasado domingo en la provincia de Van, en el este de Turquía, que, según las últimas cifras, ha provocado la muerte de 550 personas.

El joven, Serhat Tokay, fue el último protagonista de los rescates "milagrosos" que se han producido en las últimas horas en la localidad de Ercis, la más afectada por este seísmo, de 7,2 grados en la escala de Richter.

Cuando fue sacado de los escombros por un equipo de rescate, Tokay estaba consciente y pidió agua y comida. Tampoco se podían apreciar heridas en su cuerpo y, tras un primer examen médico, fue trasladado en helicóptero a un hospital de Van.

Seis horas antes, otro joven, de 18 años, fue rescatado con vida también en Ercis, por un equipo de salvamento de Azerbaiyán, que junto con otro iraní, son los únicos grupos de extranjeros que trabajan en la zona.

Con estos dos últimos salvamentos, el número de personas rescatadas con vida de entre los edificios destruidos ha alcanzado la cifra de 187.

Sin embargo, a medida que el tiempo pasa y las condiciones meteorológicas empeoran -nevó durante toda la noche- también se incrementa la cifra de muertos, que ahora es de 550.

Mientras, los heridos sobrepasan los 2.300, según los últimos datos ofrecidos por la Agencia de Gestión de Desastres y Situaciones de Emergencia (AFAD).

De entre los muertos, 63 eran profesores que trabajaban en la zona, mayormente en Ercis, mientras que varias decenas de maestros continúan desaparecidos.