En medio de una crisis que golpea con dureza al sector, la revista literaria Orsai, creada por el escritor y periodista argentino Hernán Casciari, celebra su primer aniversario con una fiesta en Buenos Aires y con un renovado desafío al modelo editorial tradicional.

Textos e ilustraciones muy cuidadas y una presentación impecable, sin publicidad y sin intermediarios, son las claves de Orsai que en su primer año en circulación ha editado cuatro números en papel y en versión digital.

Las ventas en papel, por riguroso encargo, han llegado a alcanzar los 10.000 ejemplares, mientras que las descargas de la edición digital, gratuitas y con una demora de 15 días sobre su publicación, han superado las 300.000.

Unas cifras muy alentadoras sobre el éxito del proyecto entre los lectores que, admite Casciari en una entrevista con Efe, no se han traducido en rentabilidad económica.

"Perdimos dinero. El primer año es imposible que sea rentable, sobre todo porque enviamos las revistas a todas partes, incluso a los lugares difíciles donde no llegan las propias editoriales porque no es negocio", reconoce el escritor, que hace un año decidió jugarse su fortuna personal en este proyecto y trasladó su residencia a la localidad catalana de Sant Celoni.

"Nuestro objetivo no es venderla, sino que la lean, cuanta más gente mejor. Eso es lo que más contentos nos pone, que hay lectura, que hay mercado", explica.

Las pérdidas podrían haber sido mayores e incluso haber supuesto el final del proyecto cuando la burocracia argentina estuvo a punto de dar al traste con la idea de Casciari de celebrar el primer aniversario de la revista en Buenos Aires.

Los ejemplares de Orsai quedaron bloqueados en la aduana junto a más de una tonelada de libros y publicaciones bajo el pretexto de protección de la industria nacional.

Casciari tuvo que recurrir a las redes sociales para denunciar la situación, movilizar a sus miles de lectores y provocar un "ruido" que obligó a intervenir al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

"Pudo haber acabado con el proyecto completo, habríamos quebrado. Si las revistas no se liberaban a tiempo, (el gestor de pagos online) Paypal nos hacía devolver todo el dinero de los ejemplares vendidos y nosotros nos quedábamos sin revistas y con la deuda", apunta.

Pasado el susto, Casciari abrirá mañana Orsai, un bar situado en el corazón del barrio porteño de San Telmo, donde los amantes de la revista pueden celebrar el primer aniversario de un proyecto que nació de las ganancias obtenidas por su creador con la exitosa adaptación teatral de su "blognovela" "Más respeto que soy tu madre".

Con la edición del cuarto número concluye un ciclo para Orsai que, a partir del próximo año, será bimestral y más barata, con el mismo espíritu: "el mismo juego, pero con más humor y menos solemnidad, sin aburrirnos ni aburrir. Con mayor interactividad entre Internet y el papel", adelanta Casciari.

Además, el escritor quiere abrir un sello editorial que abone al autor el 50 por ciento de los beneficios de las ventas. Un nuevo reto.