El escritor, traductor y diplomático checo Jiri Grusa, que presidió el Club Internacional PEN entre 2004 y 2009, falleció hoy en Alemania tras ser sometido a una operación cardiaca, informó en Praga Jiri Dedecek, presidente del centro checo del PEN Club.

Durante su cargo al frente del prestigioso foro internacional, Grusa se propuso ser fiel a la máxima de que el PEN "debe liberarse del miedo y el odio, y defender la libertad de expresión", por considerar que el mayor problema de la libertad de expresión es mezclarla con la libertad de odiar.

Grusa, de 72 años, sufrió la censura y persecución del régimen comunista checoslovaco, que se desarrolló de 1948 a 1989.

El literato fue en los años totalitarios cofundador de "Sesity" (Cuadernos) y de la importante revista literaria "Tvar" (Rostro), "una bocanada de aire fresco en el enrarecido ambiente cultural de entonces", recordó Josef Forbelsky en declaraciones a Efe.

Su novela "Dotaznik" (El cuestionario) se dio a conocer como edición "samizdat" (copiada y distribuida clandestinamente), lo que le constó dos meses de cárcel.

También recibió sanciones del régimen por considerar que su obra "Mimner" contenía pasajes pornográficos, y por hallarse entre los firmantes de la Carta 77, junto con el dramaturgo y expresidente de Checoslovaquia Vaclav Havel.

Esa carta exigía la salvaguarda de los Derechos Humanos, a lo que Praga se había comprometido al suscribir en 1975 el Acta Final de Helsinki, que pretendió ser un instrumento de paz y cooperación entre los bloques del Este y el Oeste.

Además de las obras en prosa "Dotaznik" y "Dámský gambit" (El gambito de la dama), sus principales colecciones de poemas son "Cvicení mucení" (Ejercicios de martirio) y "Modlitba k Janince" (Una oración a Juanita).

Grusa decidió en 1981 exiliarse en Alemania y regresó en 1990 a su patria, donde emprendió una carrera diplomática estelar, como embajador en Berlín y Viena, y fue ministro de Educación.

Se le puede considerar, junto con el expresidente Havel, uno de los padres de la Declaración de Entendimiento Checo-Alemana de 1997, que libró de los fantasmas del pasado la turbulenta relación entre ambos países vecinos.