Ante el temor de que las inundaciones aneguen Bangkok, monjes con sus túnicas de color azafrán y soldados uniformados apilaban el viernes bolsas de arena frente a los templos y palacios más preciados.

Mientras tanto, las aguas del río principal subían amenazantes y llegaban a la altura del tobillo de los transeúntes en algunos de los principales distritos turísticos.

La marea alta que se anticipa culminará el sábado está abultando el río Chao Phraya y las aguas crecientes representan una prueba de fuego para las defensas de la ciudad contra las inundaciones. El agua ya ha inundado ligeramente las calles ribereñas desde el barrio chino hasta el Gran Palacio real y el Templo del Buda Esmeralda.

El grueso de las aguas se retiró durante la marea baja, pero algunos capitalinos preocupados están comprando chaquetas salvavidas y botes inflables, temiendo lo peor.

"Hay que prepararse", afirmó Fon Kanokporn, un banquero que compró un bote de goma. Los empleados del comercio dijeron que vendieron más de 3.000 botes en la última semana. Varios compradores explicaron que necesitaban los botes debido a que sus casas sumergidas en los suburbios no eran accesibles por tierra.

Tres meses de lluvias incesantes han causado las peores inundaciones en Tailandia en casi 60 años, desencadenando una crisis nacional que ha agobiado al gobierno del primer ministro Yingluck Shinawatra.

Las aguas han ido creciendo desde las planicies centrales hacia el Golfo de Tailandia en el sur durante semanas, abarcando un tercio del país con un saldo hasta ahora de casi 400 muertos y 110.000 desplazados. Ahora la capital Bangkok se ve amenazada, rodeada por grandes expansiones de agua y una compleja red de ríos y canales que atraviesan la ciudad.

El gobierno está preocupado de que las barreras y los diques no resistan ya que nunca fueron designados para contener tanta agua durante tanto tiempo.