Las autoridades eclesiásticas y gubernamentales en Londres dijeron el viernes que apelarán a la justicia para desalojar a los manifestantes anticapitalistas acampados frente a la catedral de San Pablo, mientras el tradicional templo reabría sus puertas después de un cierre de una semana.

La municipalidad de Londres dijo que iniciaba la acción legal aduciendo que la protesta es "un uso irrazonable de la carretera".

"La protesta es un derecho esencial en una democracia, pero acampar en la carretera no lo es y creemos que tenemos un caso firme debido a que acampar en una vía muy transitada claramente infringe los derechos de los demás", argumentó Michael Welbank, miembro del comité de planificación y transporte de la municipalidad.

La catedral de San Pablo dijo estar de acuerdo que "lamentablemente la acción legal se ha hecho necesaria".

El organismo rector de la catedral dijo en una declaración que "toma esta medida con la mayor reticencia y sigue comprometido a una solución pacífica".

Varios cientos de manifestantes han estado acampando fuera de la catedral desde el 15 de octubre. Días más tarde, los funcionarios de la catedral cerraron el acceso al templo, alegando que el campamento representaba un peligro para la seguridad y la salud.

Fue la primera vez que la iglesia de 300 años, uno de los edificios más conocidos de Londres, cerró sus puertas desde la II Guerra Mundial.