El pesista venezolano Julio César Luna puso punto final el jueves a su sexta y última participación en unos Juegos Panamericanos con una medalla de plata.

Y el público de Guadalajara lo despidió como un héroe.

"Me llena de gloria", dijo un emocionado Luna, de 38 años. "No hay nadie en las pesas que ha llegado en 24 años a seis Juegos Panamericanos".

El ecuatoriano Jorge Arroyo se impuso al venezolano para llevarse la oro en la categoría de 105 kilos. El estadounidense Donald Shankle se quedó con el bronce.

Aunque la actuación de Arroyo en el arranque complicó mucho las opciones de Luna al triunfo, el atleta venezolano intentó despedirse por la puerta grande: batiendo el récord continental en el envión.

Tras levantar 210 kilos y asegurar la plata, Luna pidió los 216 — un kilo más de la plusmarca en poder del ecuatoriano Boris Burov_, pero no pudo completar el sexto y último movimiento.

"Me siento muy mal y por otro lado feliz. Yo esperaba el oro de verdad", señaló Luna. "Pero estoy feliz porque son seis Juegos Panamericanos. Son 24 años si sumamos".

"Y entrenar 24 años en un deporte que es halterofilia se necesita mucha resistencia, sobre todo en los huesos", añadió.

Con la presea de Guadalajara, Luna suma seis oros, tres platas y un bronce en panamericanos. Ha participado en cuatro Juegos Olímpicos y ha sido campeón del mundo.

"Estar en el podio tantas veces no es fácil", dijo. "Tienes que alejarte de tu familia, entrenar en otro país, tus hijos llamándote todos los días del mundo... No es fácil".

Luna tratará de clasificarse a Londres 2012, en lo que sería su despedida definitiva de la alta competición y sus quintas olimpiadas.

"Son mis últimos, ya no puedo más venir a otros panamericanos", aseguró. "Buscaré clasificar para Londres. Dios mediante los estaremos viendo en los Juegos Olímpicos para decir adiós a las pesas, al deporte que más amo en la vida después de mis hijos y mi familia".

Por eso, su futuro estará relacionado con las pesas. Quizá como entrenador o dentro de la federación de halterofilia. Un lugar en el que volcar su larga experiencia competitiva de más de dos décadas.

"He pensado y los muchachos me han dicho que sería un buen dirigente", relató. "Ellos conocen la trayectoria mía y saben qué es lo que a ellos les duele y qué es lo que no".

"Después de Londres vendrá mi retiro, pasar a miembro de la federación o a la presidencia de la federación", añadió.