Los pronósticos meteorológicos de la llegada para esta noche de fuertes lluvias al área de San Luis obligó a los directivos del béisbol de las Grandes Ligas a aplazar el sexto partido de la Serie Mundial que iban a disputar el equipo local de los Cardenales y los Vigilantes de Texas.

Aunque la pasada noche ya se sabía que había pocas probabilidades que las previsiones del tiempo fuesen a cambiar para la jornada de hoy, miércoles, los responsables de la liga se reunieron a primeras horas de la tarde para hacer la última decisión y fue la del aplazamiento, a cinco de haber comenzado el partido.

Los abridores, el mexicano Jaime García por los Cardenales y Colby Lewis por los Vigilantes, que llevan ventaja de 3-2 en la serie al mejor de siete, ya estaban mentalizados que les podría tocar esperar un día más para saltar al montículo.

"No tengo ningún problema con el aplazamiento, estoy preparado para salir a lanzar cuando sea necesario", comentó García. "Ahora hay que descansar y seguir concentrado".

Según los directivos de las Grandes Ligas, se espera que las condiciones climatológicas sean mucho más favorables para el jueves en la noche, e incluso para el viernes en la noche de ser necesario que se dispute el séptimo y definitivo partido que pueda definir la serie del Clásico de Otoño.

"Debido al deseo de jugar un partido de esta magnitud sin interrupciones, y con un pronóstico de mejores condiciones para las próximas dos noches, Grandes Ligas, junto a los Cardenales y Vigilantes, determinaron que tomar una decisión temprana sería la mejor opción", destaca el comunicado oficial de las Mayores.

El vicepresidente ejecutivo de Operaciones Deportivas de las Grandes Ligas, Joe Torre, declaró que el decisión del aplazamiento llegó al confirmarse que iba a estar lloviendo durante todo el partido y el resto de la noche.

"La liga y los equipos no se quieren correr riesgos de demoras por lluvia, algo que no beneficia a nadie, especialmente a los aficionados que no pueden disfrutar de un buen espectáculo deportivo", destacó Torre.

Además, con los pronósticos meteorológicos para jueves y viernes mucho mejores que los del miércoles, la decisión fue más fácil de tomar porque hay margen de tiempo para el aplazamiento.

Torre dijo que la liga esperaría aún más si el pronóstico no fuese bueno para el jueves. Pero ya que lo es, ellos decidieron no correr riesgos y que el partido se dispute mañana por la noche.

"No creo que ellos esperen lluvia fuerte aquí, pero los pronósticos que nos han dado por tres días --los recibimos cada hora-- indican que lloverá durante el partido", explicó Torre.

El ex piloto de los Bravos de Atlanta, Yanquis de Nueva York y Dodgers de Los Ángeles dijo que se trataba de un partido muy importante y decisivo para ambos equipos.

"Tienes un sexto juego de la Serie Mundial, quieres esperar a tener un pronóstico de buen clima mañana y el día siguiente, eso fue lo que nos ayudó más que nada a decidirnos", agregó Torre.

El directivo de las Mayores también señaló que la decisión de suspender el segundo partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana a las 14:00, hora local de Nueva York (18:00 gmt) y luego que no lloviese no afectó en la que se hizo hoy para el sexto juego de la Serie Mundial.

Torre afirmó que los fanáticos viajan grandes distancias para ir a algunos de estos partidos y quieren tener la información lo más temprano posible.

"Si no llueve, aún así tienes que tomar una decisión en base a lo que conoces", valoró Torre. "Para nada se trata de haber tenido en cuenta otras experiencias anteriores.

Torre recordó que, en ese sentido, la decisión de San Luis no tenía nada que ver con lo acontecido en el 2008, cuando en el quinto partido de la Serie Mundial disputado en Filadelfia entre el equipo local de los Filis y los Rays de Tampa Bay fue suspendido durante el sexto episodio al comenzar a diluviar.

El juego no pudo ser completado hasta dos noches después y los Filis imponiéndose 4-3 para ganar el título de campeones.

Esta vez no se darán las mismas circunstancias, pero la lluvia volvió a ser protagonista una vez más en el Clásico de Otoño como lo ha sido durante toda la temporada regular, que forzó al aplazamiento de 50 partidos, algo que no sucedía desde la de 1997.