La prestigiosa Galería Marlborough de Nueva York inaugura hoy la exposición "Vía Crucis" de óleos y dibujos de escenas sobre la Pasión de Cristo del artista colombiano Fernando Botero, cuya obra regresa así a la Gran Manzana tras un lustro de ausencia.

"Vía Crucis" incluye un total de 27 óleos sobre lienzo y 34 dibujos sobre papel en los que aparece un Jesucristo gordo en línea con los personajes orondos habituales del universo creativo de Botero (Medellín, 1938), informa en un comunicado la pinacoteca neoyorquina.

Según el museo, lo más destacado de la muestra es el "contundente uso del color" del colombiano, "que da a sus trabajos una belleza seductora y un impacto elemental", así como la habilidad del artista para "transmitir el patetismo y la emoción" en sus cuadros.

"Botero puede ser humorístico y caprichoso, como demuestran a lo largo de los años algunas de sus pinturas, pero también es capaz de emplear su considerable talento para mostrar eventos trágicos como los de esta exposición", indica la Galería Marlborough.

Por su parte, la escritora y crítica de arte española Cristina Carrillo de Abornoz recuerda en un ensayo publicado en el catálogo de la muestra que el artista colombiano, "a veces creyente, a veces agnóstico, ha capturado tanto la intensidad y la crueldad como la desgarradora poesía del tremendo drama de Cristo desde el Martirio hasta la Crucifixión".

Carrillo de Abornoz también alude a la peculiar forma de los personajes de Botero cuando cita al filósofo británico, quien dijo que "no hay belleza excelente que no tenga algo extraño en sus proporciones".

La galería neoyorquina explica que con "Vía Crucis", el artista "ha retratado a un sujeto tan heroico y exaltado de una manera única de tal forma que ha transformado el relato manteniéndose fiel a sus hechos".

Cabe mencionar en este sentido que Botero utiliza en esta serie de pinturas y dibujos lugares y eventos contemporáneos para contar la Pasión de Cristo, como una escena de la Crucifixión que tiene de fondo los rascacielos de Manhattan u otra en la que Jesús recibe latigazos de soldados colombianos en vez de romanos.

El artista colombiano regresa así a Nueva York por primera vez desde 2006, cuando estrenó una serie de pinturas y grabados sobre las torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, con la que aportó su granito de arena para denunciar aquel escándalo protagonizado por soldados estadounidenses que se había destapado dos años antes.