El fiscal español Carlos Castresana celebró hoy en México el fallo de un tribunal argentino que impuso condenas a cadena perpetua a varios exmandos de la Escuela Mecánica de la Armada Argentina (ESMA) por los crímenes de lesa humanidad que cometieron durante la última dictadura militar (1976-1983).

"Es una demostración de cómo el ejercicio fundado, sensato, bien articulado de la jurisdicción universal permite revertir situaciones de impunidad y transformarlas en situaciones de justicia", dijo a Efe Castresana.

Alfredo Astiz, Jorge "Tigre" Acosta y Ricardo Miguel Cavallo, entre otros exmandos de la Armada, fueron condenados ayer a cadena perpetua en Buenos Aires, al término de una histórica megacausa por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, el mayor centro de detención de la dictadura.

El fiscal del Tribunal Supremo español fue uno de los juristas que desde la Unión Progresista de Fiscales (UPF) iniciaron en 1996 el proceso contra las juntas militares argentina y chilena desde España.

"En ese momento todo el mundo pensó que estábamos locos, que aquello no tenía ninguna posibilidad de salir adelante, sí éramos conscientes de las dificultades, pero también de las posibilidades" de que se hiciera justicia, explicó Castresana.

Antes de participar en un seminario sobre violencia de género en América Latina, señaló que la lección que dejan las condenas a los exmilitares argentinos "es que la solidaridad funciona si la sabes articular por los cauces jurídicos que están ahí pero, lamentablemente, pocas veces se aplican".

En el caso de las condenas impuestas tras un juicio de dos años, en el que participaron 160 testigos, "lo noticioso es que esa 'normalidad' haya tardado casi tres décadas en producirse".

El jurista recordó que aplicar la legislación internacional a los casos sucedió "a pesar de las resistencias que encontramos en instituciones que nunca habían hecho eso antes" y gracias, en buena medida, al "entusiasmo de los grupos de derechos humanos" en Argentina y Chile.

Castresana cree que las sentencias alcanzadas constituyen "la principal reparación para las víctimas".

"Y los que estén pensando hacerlo mañana, quién sabe en qué latitudes, también saben (lo que pueden enfrentar). Ese es el efecto del derecho penal", agregó.

Para el jurista español, a futuro el desafío es "que la justicia internacional sea capaz de actuar en tiempo real, a ser posible de evitar los crímenes solo con la amenaza de la aplicación de la ley".

"Y si no es posible, actuar inmediatamente porque ese es el efecto disuasorio importante", apuntó.

Castresana lleva poco más de un año en la Fiscalía del Tribunal Supremo español, al que se incorporó en septiembre de 2010 después de haber sido titular de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) desde septiembre de 2007 a junio del pasado año.